Por: Ubaldo Anaya Flórez
En octubre de 2011, el Clan Gnecco recuperó el poder gubernamental al elegirse Luis Alberto Monsalvo como gobernador del Cesar. Desde entonces, han ganado sus candidatos en 2015 con Franco Ovalle Angarita. En 2019, con Luis Alberto Monsalvo, quien posteriormente tuvo que salir del cargo antes de terminar su gobierno. Y en 2023, con Elvia Milena Sanjuán, la primera mujer elegida gobernadora del Cesar.
Antes, en 2003, Hernando Molina Araujo ganó en solitario la gobernación del Cesar. Molina no terminó su mandato porque la Corte Suprema lo acuso, investigó y condenó por parapolítica. En 2007, Hernando Moreno Panezo ganó las elecciones como la gran esperanza para el Cesar. Pasó sin pena ni gloria por el Palacio Departamental. Ellos dos habían frenado la racha ganadora de Los Gnecco.
Tras cuatro gobiernos en el poder, el Clan Gnecco ha comenzado a recibir señales del cansancio de la gente que los ha respaldado.
El 8 de marzo de 2026 pudo haber marcado el inicio de la caída del Clan Gnecco de la gobernación del Cesar. A pesar de sus alianzas con Alfredo Cuello Baute y el grupo de ‘Los Chanceros’, los resultados electorales no fueron los esperados para ellos.
Semanas previas a las votaciones se rumoreó que había fuertes diferencias con Cuello y de la Peña, porque la familia Gnecco quería garantizar la llegada de Mello Castro al Congreso. Al sumar los votos de Mello Castro, Kaleb Villalobos y Gumer de la Peña, quienes eran los candidatos apoyados por el Clan a la Cámara de Representantes, existe una gran diferencia matemática con los votos obtenidos por José Alfredo Gnecco al Senado de la República. Gnecco a duras penas sacó la mitad de los votos obtenidos por los tres candidatos a Cámara.
Para muchos, esa diferencia se debe a las peleas internas con los aliados en los últimos días de la campaña. Sin embargo, leyendo a más profundidad, esa puede ser la señal del comienzo del fin del Clan Gnecco en el palacio departamental y en el Congreso.
Algunos dirán que ellos tienen el monopolio de casi todo en el Cesar. Las concesiones más importantes como las de tránsito, alumbrado público y catastro. Las canteras y sus volquetas. Los contratistas que se ganan las grandes licitaciones en el departamento y sus municipios. Y otras tantas actividades económicas que no se mueven si ellos no mueven un dedo. ¡Es verdad!
Pero lo que, al parecer, ha comenzado a desmoronarse, es su poder político. Luis Alberto Monsalvo estará preso en los próximos 20 años. Y no hay un sucesor en su familia que tenga el aura que tiene para ser elegido. José Alfredo Gnecco, quien aparentemente no entrará al Senado, por el silencio que guarda, será otra baja importante en su tablero. Sin embargo, hay que esperar hasta que el Consejo Nacional Electoral expida el boletín oficial diciendo quien ganó la credencial. Para eso hay plazo hasta el 19 de julio.
El que ellos hayan ayudado a Mello Castro a ganar la curul, no les garantiza que el nuevo congresista se mantenga fiel al a los Gnecco, a pesar de los negocios de concesiones que tienen entre manos. La curul de Mello estuvo a punto de perderse y quedar en manos de Kaleb Villalobos, también socio del imperio Gnecco.
¿Hasta cuándo se mantendrá la alianza con Ape Cuello? Esa alianza podría tener fecha de vencimiento porque ya Cuello mostró su poder, no sólo en redes sociales sino en las urnas. Sumado a ello, eligió como ‘pollos’ suyos, otra vez, a Didier Lobo Chinchilla en Senado y a ‘Yoyo’ Tovar en Cámara de víctimas.
Ni qué decir de la alianza eterna con ‘Los Chanceros’. Hay un nuevo jugador en ese grupo y Gumer tiene todo el poder económico y empresarial para abrirse del Clan Gnecco. La familia Monsalvo Gnecco debe estar en este momento tomando con guantes de seda los hilos de esa alianza política para que Gumer no se salga con la suya y monte su tolda aparte desde el sur. Tienen tradición y estructura política, poder económico y una buena cantidad de empleados en sus múltiples empresas.
Entonces, aunque sus candidatos a Cámara sumaron unos 150 mil votos, no se notó como en años anteriores el poder político arrollador de los Gnecco.
Así las cosas, si el Clan Gnecco desea mantenerse en el poder, tendrá que reinventarse. Y las elecciones regionales de 2027 serán su punto de inflexión para ver si se quedan en el poder o recogen sus ‘chécheres’ del palacio departamental.

