
Por: Carolina Zubiría
Hay derrotas que dejan poco para rescatar. Y hay derrotas en las que, paradójicamente, un jugador termina saliendo fortalecido aunque su equipo haya recibido una goleada. La noche del 5-1 de Nacional sobre Alianza Valledupar en el Estadio Armando Maestre Pavajeau fue de esas para Johan Wallens.
Mientras el conjunto vallenato naufragaba ante un Nacional que encontró espacios, velocidad y contundencia, Wallens se convirtió en una especie de último dique. Siete atajadas en medio de una noche complicada hablan de un arquero que, pese al resultado, estuvo llamado a impedir que el marcador adquiriera dimensiones todavía más crueles.
Porque el 5-1 pudo ser peor.
Mucho peor.
Nacional llegó con facilidad al área, encontró sociedades, remató y aprovechó los errores defensivos de un Alianza que durante largos pasajes pareció jugar varios segundos por detrás de su rival. La defensa concedía demasiado y el mediocampo no lograba contener la avalancha verdolaga. Y cuando todo parecía abierto, Wallens aparecía.
Johan Wallens, el muro de Alianza ante Nacional
El arquero no podía apagar por sí solo el incendio, pero sí consiguió evitar que las llamas consumieran absolutamente todo.
Y ahí está una de las paradojas más grandes de esta goleada: en una noche para el olvido de Alianza Valledupar, Johan Wallens fue probablemente uno de los pocos futbolistas que puede mirar el partido y decir que cumplió con su trabajo.
Un arquero no juega para perder 5-1. Pero tampoco puede responder por los cinco goles cuando delante de él existe un equipo que concede tantas oportunidades.
Wallens recibió cinco, sí. Pero también evitó varios más de seis.
La cifra de siete atajadas no es un simple dato estadístico. Es el reflejo de una defensa que permitió demasiado y de un portero que tuvo que multiplicarse para sostener a un equipo que se desmoronaba.
En una temporada donde Alianza necesita urgentemente encontrar respuestas, quizá una de ellas esté precisamente bajo los tres palos.
La goleada de Nacional dejó muchas preguntas para Camilo Ayala, para su cuerpo técnico y para varios jugadores. Pero entre tanta incertidumbre hay una certeza: Johan Wallens no fue el responsable de la tormenta.
Fue quien evitó que terminara en huracán.
Contenido relacionado: Alianza cayó 5-1 ante Atlético Nacional en Valledupar




