
El Gobierno nacional expidió el decreto 0030 de 2026 con el que elimina la prima especial de servicios para los congresistas, un beneficio mensual que superaba los 16 millones de pesos y que, durante años, fue uno de los componentes más cuestionados de su remuneración. La decisión fue anunciada previamente por el presidente Gustavo Petro a través de sus redes sociales y hace parte de un paquete de medidas orientadas a la austeridad del gasto público.
De acuerdo con el documento oficial, la eliminación de esta prima responde a la necesidad de ajustar los ingresos de los congresistas a la realidad económica del país. El decreto señala que la remuneración total que reciben los miembros del Congreso resulta desproporcionada frente al ingreso promedio de la población colombiana, lo que dificulta el cierre de brechas sociales y económicas.
En el texto, el Gobierno sostiene que la política fiscal actual exige decisiones inmediatas para reorientar los recursos del Estado. En ese sentido, se plantea que reducir beneficios salariales en los altos cargos públicos es una señal de coherencia con los llamados a la equidad y la responsabilidad fiscal, especialmente en un contexto de presiones presupuestales.
Actualmente, el salario de los congresistas está compuesto por varios rubros. El sueldo básico mensual asciende a 12.455.244 pesos, a lo que se suman los gastos de representación, que alcanzan los 22.142.663 pesos. Hasta la expedición del decreto, también se incluía la prima especial de servicios, fijada en 16.914.514 pesos, ahora eliminada.
Sin embargo, fuentes cercanas al Legislativo han indicado que del ingreso total mensual a los congresistas se les realizan retenciones que rondan los 20 millones de pesos, correspondientes a impuestos, aportes y otros descuentos obligatorios. Aun así, el monto final que reciben sigue estando muy por encima del ingreso promedio de los colombianos.
El debate sobre los salarios de los congresistas no es nuevo. En varias ocasiones, distintos sectores políticos y sociales han cuestionado el nivel de ingresos de quienes ejercen funciones legislativas, señalando que existe una desconexión entre sus beneficios económicos y la realidad que enfrenta la mayoría de la ciudadanía.
Remuneración de los congresistas y cierre de brechas sociales



Con esta medida, el Ejecutivo busca enviar un mensaje político claro. Según el decreto, la eliminación de la prima se enmarca en un esfuerzo más amplio por racionalizar el gasto, priorizar la inversión social y fortalecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones del Estado. Para el Gobierno, resulta clave que los ajustes comiencen por los niveles más altos de la administración pública.
La decisión ha generado reacciones divididas. Mientras algunos sectores celebran la eliminación del beneficio y consideran que era una deuda pendiente con la opinión pública, otros advierten que el impacto fiscal de la medida es limitado y que se requieren reformas más profundas para transformar de manera estructural el sistema salarial del Estado.
Aun así, el decreto 0030 de 2026 marca un precedente en la discusión sobre los ingresos de los congresistas y reabre el debate sobre la necesidad de revisar de manera integral las remuneraciones en el sector público. El Gobierno ha reiterado que continuará evaluando medidas de austeridad, en línea con su promesa de reducir privilegios y avanzar hacia una mayor equidad.
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