
Durante la noche de este lunes 29 de diciembre, mediante una alocución pregrabada, el presidente Gustavo Petro anunció el aumento del salario mínimo para 2026, el cual quedó fijado en dos millones de pesos tras un incremento del 23 %. De ese total, $1.750.905 corresponden al salario básico y $249.095 al auxilio de transporte, una decisión que generó reacciones inmediatas en distintos sectores del país.
En su mensaje, el mandatario defendió el incremento y marcó una línea política frente a sus efectos económicos. “El Gobierno no permitirá que los empresarios trasladen el aumento salarial al aumento de precios al consumidor; sus ganancias aumentarán no por precios mayores sino por mayores ventas y más productividad”, afirmó Petro, al señalar que el ajuste debe reflejarse en el bolsillo de los trabajadores sin convertirse en un nuevo golpe al costo de vida.
El anuncio, sin embargo, ha despertado opiniones encontradas. Mientras trabajadores y centrales obreras celebran el alza como un alivio frente a la inflación, gremios empresariales y analistas advierten posibles presiones económicas. Además, el aumento del salario mínimo impacta otros valores regulados por la normativa nacional, como tarifas y pagos indexados al mínimo legal.
Uno de los ajustes más relevantes es el del salario integral, modalidad dirigida a empleados con altos ingresos. Con el nuevo mínimo, el umbral para 2026 quedó en $22.761.765, cifra que resulta de multiplicar el salario básico por diez y sumarle el 30 % del factor prestacional, tal como lo establece el Código Sustantivo del Trabajo.
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