
La delicada situación entre el Gobierno colombiano y la guerrilla del ELN ha escalado en la última semana, a pesar del diálogo de paz en curso desde el año pasado y el cese al fuego implementado desde el pasado 3 de agosto. La tensión aumentó luego de que este grupo armado reconociera el secuestro del padre del futbolista Luis Díaz, liberado recientemente.
Tras esto la delegación de paz del Gobierno instó a la guerrilla a «tomar decisiones que eliminen el secuestro».

Sin embargo, el jefe del Ejército de Liberación Nacional (ELN), conocido como «Antonio García», respondió este viernes afirmando que la guerrilla «no aceptará imposiciones ni chantajes».
Con estas posturas enfrentadas, las delegaciones, que estaban a punto de reunirse en una nueva ronda de negociación, han dejado en suspenso la fecha para retomar el diálogo.
Según datos oficiales, en lo que va de año, este grupo criminal, ha perpetrado 32 secuestros con fines extorsivos, y al menos cuatro personas continúan en manos de la guerrilla. La incertidumbre persiste en el proceso de paz, mientras las partes buscan superar las diferencias y avanzar hacia una resolución pacífica.






