
Aproximadamente a las 9:30 de la mañana de este jueves 9 de noviembre, despegó del aeropuerto Alfonso López de Valledupar, el helicóptero de registro HK-4160, que llevaba a bordo una delegación humanitaria especial de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, y de la iglesia católica.
Helicóptero, que llevaba consigo la esperanza y la ilusión de una familia que añoraba tener entre sus brazos a Luis Manuel Díaz, padre del futbolista colombiano ‘Lucho’ Díaz, secuestrado por el Ejército de Liberación Nacional, ELN el pasado sábado 28 de octubre en Barrancas, La Guajira.
12 días después de su plagio, los seres queridos de ‘Mane’ Díaz, seguían aferrados a su regreso con la esperanza viva y la fe intacta de volver a verlo, palparlo y abrazarlo.
Los segundos pasaban, los minutos corrían mientras que los medios de comunicación locales y nacionales se agolpaban a las afueras del aeropuerto bajo el inclemente sol puesto que la temperatura registraba en ese instante 30 grados centígrados, esperando el aterrizaje del helicóptero con el padre del futbolista colombiano que le ha dado tantas alegrías al país.
Una hora y media después, a lo lejos, se escuchaba el sonido en las alturas donde sobrevolaba el helicóptero perteneciente a la empresa Helistar y las voces de espectadores que anunciaban la tan anhelada llegada de Díaz.
Sin pensarlo ni un segundo, la prensa se aglomeró a la entrada del aeropuerto con cámaras y celulares en mano captando cada instante mientras llegaban desesperadas las camionetas de la ONU y las fuerzas militares vigilaban la entrada.
Aproximadamente las 11 de la mañana registraba el reloj cuando finalmente aterrizó la aeronave devolviéndole así la fe a una familia que deseaba con fervor volverlo a tener en sus brazos.
‘Mane’, quien permaneció por 12 días secuestrado en manos del Ejército de Liberación Nacional, ELN, se bajó del Helicóptero con una evidente dificultad en su pierna que le impedía de alguna manera caminar a la perfección.
A lo lejos, se veía su rostro nostálgico, su semblante pálido y su apariencia algo descuidada. Sin embargo, con un gesto de esperanza levantó su mano saludando a quienes con gritos de júbilo celebraban su retorno a la libertad.
Inmediatamente con todas las medidas y protocolos de seguridad lo resguardaron en un vehículo transportándolo hasta las oficinas de la ONU en Valledupar, para posterior a ello trasladarlo a su tierra natal.
Allí, en Barrancas, La Guajira, había una aglomeración de personas que ansiosos lo recibieron, con gran emotividad, tamboras, aplausos y lágrimas de felicidad.
Luis Manuel Díaz, no dudó en elevar unas palabras a Dios por permitirle vivir y en saludar a los barranqueros a quienes agradeció las muestras de amor y respaldo que le demostraron desde su lamentable secuestro.
Sus familiares, ahora gozan de la dicha y la tranquilidad de tenerlo nuevamente sano y salvo en su hogar.






