
Richard Ríos vivió este miércoles 10 de diciembre su noche más importante desde que llegó a Europa. El volante antioqueño, fichaje más costoso del Benfica en los últimos años, había soñado desde niño con disputar la Champions League, razón por la cual eligió al club portugués tras su destacado Mundial de Clubes. El equipo tenía cupo para la fase previa y logró avanzar hasta la fase de Liga, objetivo que llenó de ilusión al jugador colombiano.
Sin embargo, su debut en el certamen continental fue un golpe anímico. El 30 de septiembre, en Stamford Bridge, Ríos marcó un autogol que condicionó su inicio en el torneo y tensó su relación con la afición. Los hinchas exigían más del mediocampista, reclamaban protagonismo y un rendimiento acorde a la inversión realizada. Durante semanas, el colombiano cargó con esas críticas mientras buscaba recuperar confianza y responder en los momentos determinantes.
Ese día llegó en el estadio Da Luz. Ante Napoli, en el duelo por la sexta fecha de la Champions, Ríos fue la gran figura en el triunfo 2-0 del Benfica. A los 20 minutos aprovechó un balón suelto en el área y, gracias a su insistencia y lectura de juego, abrió el marcador. Ya en el segundo tiempo, al minuto 49, asistió con un centro rastrero a Leandro Barreiro, quien definió de taquito para sellar la victoria. Una actuación redonda que reivindica al colombiano y lo acerca, por fin, a la versión que el club y su hinchada esperaban.
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