
La tragedia que hoy enluta al corregimiento de Mingueo, en Dibulla, comenzó en la mañana del miércoles 10 de diciembre, cuando Shelsy Michel Navarro Ojeda, una niña de apenas tres años, desapareció del seno de su hogar sin dejar rastro. La preocupación de sus familiares aumentó con el paso de las horas y, al no obtener noticias de su paradero, reportaron el caso ante las autoridades. De inmediato, vecinos y organismos de seguridad se unieron en una búsqueda que se extendió durante todo el día.
El desenlace llegó en horas de la noche con el hallazgo del cuerpo de la menor, dentro de un saco y a solo cinco casas de su vivienda, en el barrio El Vivero. La escena, descrita por la comunidad como desgarradora, puso fin a la incertidumbre, pero abrió un profundo dolor colectivo en Mingueo. El levantamiento del cadáver se realizó hacia las dos de la mañana, y la niña fue trasladada a Medicina Legal en Riohacha para los análisis forenses.
La confirmación de que el presunto responsable sería un adolescente de 14 años, residente en la misma vivienda donde se encontró el cuerpo, desató indignación y temor entre los habitantes. Según las autoridades, la menor presentaba signos de violencia, un elemento que será determinante para establecer si fue abusada o torturada antes de ser asesinada. El caso se ha vuelto aún más complejo por versiones que indican que el adolescente habría sido trasladado hacia una zona de la Sierra Nevada, corredor donde históricamente han operado estructuras ilegales, lo que genera preocupación por un posible riesgo de retaliaciones.

A esto se suman mensajes difundidos en redes sociales que aseguran que un grupo armado tendría bajo su poder al presunto responsable, afirmaciones que las autoridades desmintieron categóricamente. “Estas publicaciones suelen buscar desinformar, ganar protagonismo o generar miedo entre la población”, recordaron, insistiendo en que el caso continúa en investigación y que ninguna estructura ilegal puede validar información sobre un proceso criminal en curso.
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