
La Reforma Agraria avanza con pasos firmes en el departamento del Cesar. En un acto multitudinario en el coliseo Julio Monsalvo de Valledupar, el presidente Gustavo Petro encabezó la entrega de 6.805 hectáreas de tierra a más de 900 familias campesinas y víctimas del conflicto armado, consolidando al departamento como actor clave en la implementación de esta política agraria.
Un nuevo hito para el Cesar
Con esta entrega, el Cesar alcanza la cifra de 35.128 hectáreas distribuidas durante el actual gobierno, beneficiando a más de 3.500 familias campesinas y víctimas. La Agencia Nacional de Tierras (ANT) adquirió los predios mediante compra voluntaria a propietarios y ganaderos de la región, quienes decidieron sumarse al proceso de democratización de la tierra.
Los municipios de Astrea, Bosconia, Chimichagua, El Paso, Pailitas y Valledupar fueron los principales beneficiados en esta jornada, que marca un cambio significativo en la vida de cientos de hogares rurales.
Mujeres campesinas, protagonistas de la Reforma Agraria
Uno de los momentos más emotivos se vivió en Pailitas, donde el predio Samaria, de 348 hectáreas, fue entregado a 24 mujeres campesinas, cabezas de hogar y víctimas del conflicto armado. Ellas, que durante años debieron soportar el desarraigo y las dificultades del desplazamiento, hoy tienen la oportunidad de sembrar esperanza y futuro en tierra propia.

“Ni mis hermanos ni mi papá podían creerlo cuando les conté la noticia. Ahora sí podremos sembrar en nuestro propio territorio y cuidar de nuestros animales. Nuestra vida ha cambiado, dejamos atrás las secuelas del conflicto para reconstruirnos en territorios de paz”, afirmó Marta Herrera Campo, joven campesina de 24 años y beneficiaria del predio.
Títulos definitivos para campesinos
Simultáneamente, el director de la ANT, Juan Felipe Harman Ortiz, entregó 104 títulos de adjudicación definitiva a familias campesinas de Tamalameque, Pelaya y Chimichagua. Durante décadas, estas comunidades habían luchado por un pedazo de tierra y, gracias al actual gobierno, hoy pueden afirmar con orgullo: “¡Esta tierra sí es mía!”.
Según Harman, este avance no solo representa la materialización de un derecho largamente esperado, sino también la garantía de seguridad jurídica para quienes cultivan el campo. “Estamos saldando una deuda histórica con el campesinado colombiano. La tierra vuelve a ser de quienes la trabajan”, puntualizó.
Voces del campo
Para Marlene Pérez Téllez, campesina de 51 años y beneficiaria en Valledupar, recibir tierra propia significa un cambio de vida total: “Es como si me hubiera ganado un premio mayor, mejor que un baloto. Durante años alquilamos pedacitos de tierra para sobrevivir. Ahora podemos sembrar yuca, plátano y criar animales en nuestro propio terreno. Tenemos un gobierno que sí nos apoya y lo estamos viendo con hechos”.
Estas historias reflejan cómo la Reforma Agraria impacta de manera directa a las familias campesinas, devolviendo dignidad, seguridad y esperanza a quienes han sido víctimas del conflicto armado y de la exclusión histórica en el acceso a la tierra.
Cesar, territorio clave en la Reforma Agraria
En los tres años de gobierno de Gustavo Petro, el Cesar ha sido protagonista en la implementación de la Reforma Agraria. La Agencia Nacional de Tierras ha adquirido 31.128 hectáreas adicionales en el departamento, beneficiando a más de 4.000 familias campesinas, lo que posiciona a esta región como pilar del proceso de redistribución agraria.

A nivel nacional, bajo la dirección de Juan Felipe Harman Ortiz, se han formalizado 7.024 hectáreas en el Cesar y más de 1,7 millones de hectáreas en todo el país, asegurando la propiedad legítima de las familias campesinas y reforzando la soberanía alimentaria de Colombia.
Tierras recuperadas para la paz
La Reforma Agraria también avanza en la recuperación de tierras arrebatadas por estructuras criminales y apropiaciones ilegales. En el Cesar, la ANT ha recuperado más de 3.375 hectáreas que se encontraban en manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y del Fondo de Reparación para las Víctimas. Predios emblemáticos como La América en Chimichagua, que perteneció al exjefe paramilitar alias “Jorge 40”, y La Floresta en San Martín, vinculado a alias “Juancho Prada”, fueron restituidos para su uso legítimo por campesinos y víctimas.
Estas acciones, acompañadas por la Policía Nacional y la Dirección General de la ANT, evidencian el compromiso del Estado con la construcción de paz en los territorios y con el resarcimiento de comunidades que por años fueron despojadas.
Tierra, dignidad y futuro
La entrega de tierras en el Cesar no solo significa cumplir con un compromiso de campaña, sino también avanzar en la construcción de una Colombia más justa e incluyente. Para el presidente Petro, la Reforma Agraria es una condición fundamental para alcanzar la paz total, al garantizar que quienes trabajan la tierra sean sus verdaderos dueños.
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Con esta jornada en Valledupar, más de 7.000 personas fueron testigos de cómo la Reforma Agraria deja de ser un discurso para convertirse en un hecho palpable en la vida de miles de familias.
La tierra vuelve a manos de quienes la cultivan, y con ello, florece la esperanza de un campo productivo, digno y en paz.




