El presidente Gustavo Petro ha anunciado la inminente declaración de emergencia económica y sanitaria en Colombia, tras la confirmación de un brote significativo de fiebre amarilla que ha encendido las alarmas en el sistema de salud. La decisión presidencial responde a la rápida propagación del virus, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, y a la necesidad de implementar medidas urgentes para contener la enfermedad y proteger a la población.
La emergencia, según declaraciones del mandatario, busca movilizar recursos y facultades extraordinarias para fortalecer la respuesta sanitaria, incluyendo la intensificación de campañas de vacunación, el control de vectores y la atención a los afectados. Petro ha enfatizado la importancia de la prevención, señalando deficiencias en las estrategias previas y la necesidad de una acción coordinada a nivel nacional. La medida también contempla la posibilidad de destinar fondos adicionales para la adquisición de vacunas y el fortalecimiento de la infraestructura hospitalaria.
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La decisión del presidente ha generado reacciones diversas. Mientras algunos sectores respaldan la medida como una respuesta necesaria ante la gravedad de la situación, otros han expresado preocupación por el impacto económico y la posible centralización de poder. Expertos en salud pública han llamado a la calma y a la colaboración entre autoridades naciona

