
Por: Carolina Zubiría
Seguir la carrera de un artista desde sus primeros pasos tiene algo de viaje compartido. Uno escucha las canciones, pero también observa cómo se construye una identidad, cómo se va definiendo una voz dentro de un género tan amplio y exigente como el vallenato. Eso es justamente lo que ha venido ocurriendo con LuisRa Solano.
Muchos lo conocimos cuando empezó a sonar con “Cómo Así”, una canción que rápidamente captó la atención de quienes seguimos de cerca la nueva generación del vallenato. Después llegaron temas como “Princesa”, y con ellos la confirmación de que detrás de esa propuesta había un artista con una intención clara: aportar algo propio dentro de un género con una tradición inmensa.
Su álbum, “Otra Generación”, fue una carta de presentación que dejó ver a un cantante joven, pero con criterio musical. No era solamente una apuesta por sonar, sino por construir un camino. Y ahora, con su nuevo trabajo discográfico “El Niño de Garupal”, LuisRa Solano parece reafirmar precisamente eso: su decisión de contar su historia dentro del vallenato.
Esta nueva producción fue grabada en Valledupar en los estudios del reconocido acordeonero y productor Rolando Ochoa, reúne once canciones y deja ver un aspecto importante dentro de la propuesta del artista: su papel activo en la composición. Ocho de los temas cuentan con su coautoría, una apuesta que refuerza su interés por construir una narrativa musical propia dentro del género.
Ese detalle revela una intención artística clara. LuisRa no solo quiere cantar historias; quiere escribirlas, vivirlas y ponerles su propio sello.
Además, la producción reúne a distintos compositores y músicos del género, lo que le da al álbum una diversidad interesante sin perder coherencia. La participación del acordeonero Carlos Rueda en “Ella Solita Vuelve” aporta un matiz especial, mientras que la colaboración con el artista venezolano Nacho en “Dame un Besito” abre una ventana hacia sonidos que dialogan con audiencias internacionales sin desprenderse de la esencia vallenata y el estilo musical que identifica a LuisRa Solano.
Pero más allá de las colaboraciones o de la lista de canciones, hay algo que resulta significativo en este lanzamiento: la forma de celebrarlo. El encuentro con seguidores y el desfile por las calles de Valledupar recuerdan que el vallenato sigue siendo, ante todo, música de cercanía, de barrio, de gente que se reconoce en sus historias.
En tiempos donde muchos artistas buscan fórmulas rápidas para viralizarse, resulta interesante ver a un cantante que apuesta por construir paso a paso su propio espacio dentro del género.
“El Niño de Garupal” no es solo el título de un álbum de LuisRa Solano & Chide García. También parece ser una declaración de origen, de identidad y de pertenencia. Y para quienes hemos seguido su proceso desde canciones como “Cómo Así” hasta hoy, este nuevo trabajo discográfico no se siente como un punto de llegada, sino como otra etapa en una carrera que todavía tiene mucho por contar dentro del vallenato contemporáneo.




