
Relató como asesinó a Liliana Segovia. Según el relato del confeso asesino, leído por el fiscal del caso durante la audiencia, el crimen se produjo la mañana del 28 de febrero en una cancha del norte de Barranquilla, donde la mujer de 36 años se bajó de su camioneta y se subió al carro en el que se movilizaba Medina para escuchar un negocio que él supuestamente le iba a proponer.
De inmediato, Jairo le dijo que le hablara de sus ahorros en Bitcoin. Liliana sacó su celular, abrió la aplicación y comenzó a explicarle.

Este le pidió el celular para observar mejor la aplicación, mientras que seguía ‘metiéndole’ conversación.
De un momento a otro Liliana se dio cuenta de que Jairo estaba transfiriendo sus ahorros. Intentó arrebatarle el celular, pero éste la agarró fuerte con la mano derecha por el cuello, le puso una bolsa en la cabeza y la sostuvo hasta que terminó la operación. Liliana trataba de soltarse, pero la fuerza de Jairo la doblegó.
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Una vez descubrió que estaba muerta, el ingeniero escondió el cuerpo en el baúl de su auto y llamó a un primo para que recogiera este carro y se lo guardara en un parqueadero, junto a un tanque grande que también le pidió comprar.

Él, mientras tanto, se quedó con la camioneta de la víctima, tanqueó con 70.000 pesos que extrajo de una tarjeta débito de la mujer, viajó a Valledupar y allí, se dirigió de inmediato al conjunto residencial Quinta del Rosario, ubicado en la carrera 19D número 5N-53 donde lo esperaban los compradores de carros robados. Vendió este vehículo de alta gama por 12 millones de pesos tras un negocio que había pactado cinco días antes con documentos falsos de Liliana.
Fue a la Terminal de Transportes hizo el camino de vuelta a Barranquilla, a donde llegó en horas de la noche
De inmediato fue a recoger su carro, donde había sido guardado un balde, y alquiló un motel en cuyo parqueadero lavó el vehículo y metió dentro de un balde grande el cuerpo sin vida de Liliana.
Luego de entrar a la residencia, cogió el cuerpo, lo metió en el tanque y lo selló con cinta, no sin antes haberle puesto una bolsa en la cabeza a la víctima y enrollarla con cinta también para evitar que los fluidos cayeran en el vehículo y no quedara evidencia atrás».

Posteriormente salió del motel y se fue a su apartamento tarde en la noche. Subió al segundo piso con el tanque, según él, y lo dejó en la sala. Al día siguiente, cuando su esposa se fue a trabajar, él salió en la tardecita con el tanque. Le pidió al papá que le prestara el taxi que él maneja, montó el tanque con la muerta allí y la botó en Tubará, donde fue encontrada.







