
El expresidente Álvaro Uribe Vélez fue condenado este viernes 1 de agosto a 12 años de prisión domiciliaria. La decisión la tomó la jueza Sandra Liliana Heredia, quien aseguró que Uribe participó en un plan para buscar y convencer testigos en las cárceles del país, con el objetivo de que cambiaran su versión y dijeran cosas que lo beneficiaran. Además, deberá pagar una multa de más de 3.444 millones de pesos.
Según la jueza, Uribe sabía que su abogado, Diego Cadena, estaba contactando a personas que estaban presas para que grabaran videos o escribieran cartas a su favor. A algunos les prometieron dinero o favores judiciales. Uno de ellos, un exparamilitar conocido como “Víctor”, dijo que le pagaron 26 millones de pesos, aunque le habían prometido más. Por estas acciones, el expresidente fue hallado culpable de los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal.
Aunque la sentencia aún no está en firme y puede ser apelada, la jueza ordenó que Uribe comience de inmediato a cumplir su condena en su finca en Rionegro, Antioquia. Esto ha causado sorpresa, porque en la mayoría de los casos, las personas pueden seguir en libertad mientras se resuelve la apelación. Pero la jueza explicó que, por tratarse de una figura pública tan importante, es necesario enviar un mensaje claro de que nadie está por encima de la ley.
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Este caso ha generado opiniones divididas en el país. Algunos ven la condena como un acto de justicia, mientras otros creen que es un ataque político. Lo cierto es que, por primera vez en la historia reciente de Colombia, un expresidente ha sido condenado a prisión. Ahora, será el Tribunal Superior de Bogotá el que decida si confirma o cambia esta decisión.



