El miércoles, la polémica en torno a la posible reelección de Nayib Bukele en El Salvador se intensificó tras la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de desestimar los últimos recursos que cuestionaban la legalidad de su candidatura presidencial. Esta determinación consolida su postulación, pese a argumentos que señalan violaciones constitucionales.
El mandatario, reconocido por su alta popularidad, formalizó su aspiración a la presidencia el pasado 27 de octubre, siendo seguida por la emisión de un criterio favorable por parte del TSE, con cuatro votos a favor y una abstención. El órgano electoral validó la participación de la fórmula presidencial de Nuevas Ideas, liderada por Bukele y su candidato a vicepresidente, Félix Ulloa, indicando que cumplían con los requisitos legales.

A pesar de que la Constitución salvadoreña prohíbe explícitamente la reelección presidencial, la controversia persiste tras una decisión previa de la Corte Suprema de Justicia en 2021, que determinó que podía participar en las elecciones por segunda vez. La sentencia estableció que la decisión recae en el pueblo y que el presidente debería solicitar una «licencia» de seis meses antes de finalizar su mandato para competir en los comicios.
En caso de su reelección, la ley exige que Nayib presente una terna al Congreso para su sustitución durante el lapso de seis meses de licencia. El primero de los designados asumiría la Presidencia temporalmente, generando expectativas y debates acerca de la continuidad del liderazgo y las políticas gubernamentales en El Salvador.

