
Por Ubaldo Anaya Flórez
Mientras la campaña presidencial de Abelardo De La Espriella envía comunicados negando cualquier alianza con “clanes políticos” y “maquinarias tradicionales”, en el Cesar las señales parecen contar otra historia.
Personas vinculadas al grupo político de los Gnecco, como el periodista Sergio López y William Romero —considerado hombre de confianza de Cielo Gnecco— han estado distribuyendo invitaciones al evento de Abelardo en Valledupar a través de grupos y cadenas de WhatsApp.
A eso se suma que el diputado Popo Barros Gnecco y el presidente del Concejo de Valledupar, Lalo Gnecco, ya les habrían comunicado a sus simpatizantes y estructuras políticas, también vía WhatsApp, que están “con el Tigre”, como llaman al precandidato presidencial.
Todo ocurre mientras la campaña de “Defensores de la Patria” insiste públicamente en que:
“No sostiene alianzas con maquinarias tradicionales, clanes políticos ni estructuras familiares de poder”.
Entonces la pregunta política en el Cesar ya no es menor ni superficial:
¿Abelardo De La Espriella está negando en público el respaldo que el clan Gnecco le brinda en privado?
Porque en la política cesarense los apoyos rara vez son casuales.
Y cuando operadores, dirigentes, diputados y figuras cercanas a una estructura poderosa empiezan a mover convocatorias y mensajes a favor de un candidato, difícilmente puede hablarse de simples coincidencias.
El debate queda abierto:
¿Abelardo realmente llegó al Cesar sin acuerdos políticos o simplemente intenta mantener un discurso antisistema mientras recibe apoyo silencioso de una de las casas políticas más influyentes del departamento?
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