
En la última semana, el senador José Alfredo Gnecco inundó su cuenta de Instagram con imágenes y reels de la visita del presidente Gustavo Petro a Valledupar. Allí se mostró como anfitrión, aliado y hasta vocero de los grandes anuncios: reforma agraria, entrega de tierras, maquinaria para campesinos y la promesa de reactivar el ferrocarril para impulsar la agroindustria del Cesar. Todo vestido con el discurso de la “transformación social” y el uso eficiente de las regalías.
Pero lo que para algunos es gestión, para otros no pasa de ser un espectáculo mediático. Críticos señalan que el senador no estuvo liderando los temas de fondo, sino simplemente reposteando los mensajes del Gobierno para sacar rédito político. El contraste es evidente: mientras Petro aterrizó con anuncios concretos, Gnecco se limitó a posar en primera fila, grabar videos y llenar su feed con frases que no son suyas.
La polémica se enciende porque, aunque su cuenta quiere mostrarlo como puente institucional, muchos en el Cesar lo ven más como un político de maquinaria que intenta reciclar su imagen a la sombra del presidente. No hay propuestas propias, no hay gestión clara desde el Congreso, solo acompañamiento fotográfico.
En tiempos donde la política se juega también en redes, la estrategia es obvia: aprovechar el ruido mediático de Petro para subirse en la ola de la “Paz Total” y la reforma agraria, aunque su papel sea más de espectador que de protagonista.
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La pregunta es inevitable: ¿José Alfredo Gnecco está realmente comprometido con transformar el Cesar o solo busca maquillar con likes y reels un liderazgo desgastado por los cuestionamientos que pesan sobre su apellido? En Instagram parece un socio del cambio, pero en la realidad muchos lo siguen viendo como parte del mismo viejo libreto político.






