
En una controvertida sesión legislativa realizada la noche del 31 de julio, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó una reforma a la Constitución que habilita la reelección presidencial indefinida y extiende el mandato presidencial de cinco a seis años. La medida, impulsada por el oficialismo, fue ratificada en una segunda plenaria con el respaldo de 57 diputados del partido Nuevas Ideas y sus aliados, quienes controlan la mayoría en un Congreso de 60 escaños.
Con fuegos artificiales en la plaza central de San Salvador como telón de fondo, los legisladores celebraron la aprobación de la reforma que también elimina la segunda vuelta electoral y sincroniza las elecciones presidenciales, legislativas y municipales. El actual mandato de Nayib Bukele, que debía concluir en 2029, fue recortado dos años, por lo que las nuevas elecciones generales se realizarán en marzo de 2027. En ellas, Bukele podrá volver a postularse al cargo de manera indefinida.
La decisión ha generado una fuerte controversia dentro y fuera del país. Mientras la diputada oficialista Ana Figueroa afirmó que “los salvadoreños ahora van a poder decidir hasta cuándo apoyan a su presidente”, la opositora Marcela Villatoro denunció que “este día ha muerto la democracia en El Salvador”. Organizaciones de derechos humanos y sectores críticos del gobierno señalan que la reforma ocurre en medio de un clima de represión, persecución judicial y exilio forzado de periodistas y defensores de derechos humanos, en el marco del régimen de excepción vigente desde hace tres años.
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