
Por: José Luis Bustos Reales
Aunque algunos pueden considerar que este tema es un refrito, y hasta puede que tengan razón porque en este país se hizo costumbre que un escándalo sepulta al anterior, voy a escribir el artículo por dos razones fundamentales.
La primera es que considero que lo ocurrido con Armando Benedetti no es un escándalo más y que su impacto en la política colombiana va a ser de largo alcance, y la segunda porque pocas veces he tenido la oportunidad de combinar mi formación como psicólogo en el área clínica con un análisis de tipo político.
Interdicto en derecho es aquélla persona que se encuentra restringida para el ejercicio de ciertos derechos, con motivo de padecer alguna discapacidad mental, haber sido declarado en quiebra, tener antecedentes penales, entre otras situaciones. Más puntualmente, son aquellas personas que la ley considera como incapaces, a razón de su imposibilidad de expresar pensamientos y su voluntad.
Acoto aquí que para Colombia el consumidor de sustancias psicoactivas No es un delincuente per sé, y contrario a lo que muchos piensan, de acuerdo con la ley 1566 de 2012, el adicto es objeto de protección y debe ser mirado desde el punto de vista de la salud.
Esta podría ser una defensa mínima para Benedetti, porque la fácil es crucificarlo.

Para comenzar, hay que dejar muy en claro que Benedetti es un adicto confeso, y sí se precisa más, al reconocer su adicción a la cocaína y al alcohol, ya se está hablando de una poliadicción y en el DSM V qué es el manual de Estadística y Diagnóstico que se usa internacionalmente en Psiquiatría y Psicología se habla de Trastornos relacionados con el consumo de sustancias.
El manual menciona diez clases de drogas distintas: alcohol, cafeína, cannabis, alucinógenos (con categorías separadas para la fenciclidina y otros alucinógenos), inhalantes, opiáceos, sedantes, hipnóticos y ansiolíticos, estimulantes (sustancia anfetamínica, la cocaína y otros estimulantes), tabaco y otras sustancias (o sustancias desconocidas)
Resalté las cinco más comúnmente conocidas en nuestro medio; sin embargo, cualquier droga consumida en exceso provoca una activación directa del sistema de recompensa del cerebro que participa en el refuerzo de los comportamientos y la producción de recuerdos. Provocan una activación tan intensa del sistema de recompensa que se ignoran las actividades normales.
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Ahora bien, el consumo no necesariamente conduce a un Trastorno, para que se considere este diagnóstico, deben cumplirse ciertos patrones, que alteren la vida social, familiar y/o laboral de la persona.
Entre las drogas que generan mayor agresividad, la cocaína, el crack y la anfetamina encabezan la lista. Esto se debe a que estimulan el sistema amigdalino, responsable de regular tanto las emociones de rabia como los comportamientos agresivos.
Elperfil psicológico adictivo del cocainómano incluye características emocionales, estructuras de pensamiento y conductas destructivas de carácter obsesivo y compulsivo, y ahora sí podríamos estar empezando a hablar del ex embajador.
Al analizar sin pasiones los audios, se encuentra que no hay una linealidad, sino que se trata de fragmentos de diferentes conversaciones, aunque el tema siga siendo el mismo. Eso establece un patrón persistente en la misma exigencia.
También se notan diferentes estados anímicos; en algunos fragmentos se le escucha tremendamente agresivo, en otros habla con voz pastosa; en otros apartes habla moduladamente pero lo que dice es casi delirante (Cuando habla de que tiene una relación estrecha con la DEA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, cuando le acaban de anular la visa de entrada a ese país), mientras que en otros su discurso es una sostenida coprolalia (Trastorno de desinhibición, un impulso irrefrenable a verbalizar insultos, groserías y obscenidades).
Otro patrón que se observa allí es la Conducta Desorganizada que es cuando la persona no modula lo que hace, va de un lado para otro, hace cosas incoherentes, quita y pone cosas, toca cosas sin sentido, habla cosas que no vienen al caso, entre otras…
No parece haber cálculo de consecuencias en todo lo que se le ha visto: A sabiendas de que podría estar siendo grabado, dice cosas de extrema gravedad en las que se auto incrimina y termina amenazando nada menos que al presidente de la república; pero además hace algo muy peligroso para él, y es que le entrega unos audios parciales al periodista Daniel Coronell, que desde luego, los usó en su contra…
La revista Semana, presentó los audios de los que hablamos al inicio de una manera muy curiosa: Cómo si fuera un monólogo, porque la parte de las respuestas de Laura Sarabia fue inexplicablemente eliminada; y aquí aparece otra prueba de lo disociado que estaba el ex embajador: Un día después del escándalo, en evidente estado de alicoramiento, le da una entrevista nada menos que a Vicky Dávila, responsable directa de la publicación de los audios que le destruirán su carrera…
Y la periodista sin un átimo de compasión, desde luego se aprovecha de él, lo lleva a decir cosas, y allí se nota una vez más la disociación. Vuelve al lenguaje coprolálico, parece asombrarse de la fabulosa cantidad que menciona en los audios y que supuestamente entraron a la campaña (15.000 millones de pesos) divaga, y aunque al final Dávila trata de hacerlo decir que además ese dinero provenía del narcotráfico; quizá eso encendió una luz en el cerebro de Benedetti, porque se le nota el desespero por tratar de finalizar la entrevista; pero ella no solo no lo suelta, sino que trata de estimularlo a que diga más.
Sí todo el análisis no muestra que Armando Benedetti no ha sido dueño de sus acciones en las últimas semanas, el sólo hecho de haberle dado una entrevista bien tomado a Vicky Dávila demuestra que es un interdicto: Eso fue como jugar Ruleta Rusa con un revolver que tiene todas las balas:
No había forma de que eso terminara bien.
Y me identifico con Matador; detrás del escándalo, y más allá del alcohólico o el drogadicto, hay un ser humano, un hijo, un padre de familia qué quizá en este momento en el que se están cebando con el caído, lo que más necesite es una mano amiga…
A Benedetti sí se la hicieron porque nadie puede negar que su papel en la elección de Petro fue crucial y al llegar lo marginaron; pero él no supo cómo ni a quién reclamar…
Y después de eso, se fue a conversar con la misma persona que le sirvió el veneno, para que le sirviera un poco más.



