
Este martes, hacia el mediodía, Valledupar recibió con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Guzmán Quintero, conocido cariñosamente como “El Señor de las Abejas”, un apicultor emblemático del Cesar y referente regional en la defensa y conservación de la abeja melífera.
Durante décadas, Guzmán Quintero dedicó su vida a la producción de miel pura, desarrollando procesos responsables que evitaban el daño a los enjambres y promovían el respeto por estos polinizadores esenciales para el equilibrio ambiental.
Su labor trascendió la actividad comercial y se convirtió en un verdadero ejercicio pedagógico y ambiental, enseñando a comunidades urbanas y rurales la importancia de convivir con las abejas.
Uno de sus mayores aportes fue el Programa de Captura Amigable de Enjambres (CAE), mediante el cual rescataba enjambres que aparecían en zonas urbanas, evitando su exterminio y reubicándolos de manera segura.
Gracias a este trabajo, su proyecto fue reconocido como Negocio Verde por el Ministerio de Ambiente, consolidándolo como una figura clave de la apicultura sostenible en el Cesar.

“El Señor de las Abejas” también se convirtió en un símbolo de conciencia ambiental en una ciudad que, paradójicamente, ha vivido episodios dolorosos relacionados con ataques de abejas africanizadas, hechos que él mismo llamaba a analizar desde la educación y la prevención, nunca desde la eliminación indiscriminada.
Guzmán Quintero era además padre del inmolado periodista Guzmán Quintero Torres, una pérdida que marcó profundamente a su familia y a la sociedad vallenata.
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Hoy, Valledupar no solo despide a un apicultor, sino a un defensor silencioso de la vida, cuya huella quedará en cada colmena protegida y en cada lección de respeto por la naturaleza que sembró en la región.








