Un hecho cargado de humanidad sorprendió a los pasajeros de un bus intermunicipal que cubría la ruta Bogotá–Valledupar, cuando el pasado 13 de agosto la joven Leidy Vanesa Losada Ceballos entró en labor de parto en plena madrugada. Entre los viajeros se encontraba el subintendente Edilberto Gutiérrez Palacios, quien, pese a estar de vacaciones y fuera de servicio, decidió intervenir y ayudó a traer al mundo a Ian Barranco Rodríguez en medio del vehículo.
Durante más de 40 minutos, el uniformado sostuvo al recién nacido en sus brazos hasta la llegada de una ambulancia que trasladó a madre e hijo a un hospital en Puerto Berrío. Posteriormente fueron remitidos a Valledupar, donde el bebé fue registrado oficialmente. El subintendente describió la experiencia como inolvidable: “Escuchar el primer llanto y poder decirle a la madre que su hijo había nacido vivo y saludable fue un verdadero milagro”.
La madre, visiblemente agradecida, relató que en medio del caos nadie se atrevía a ayudarla hasta que el uniformado se acercó: “Le agradezco primeramente a Dios y a él por ayudarme a traer a mi hijo sano y salvo. Nadie quería colaborarme y fue él quien se ofreció en ese momento”, expresó. El episodio tomó mayor relevancia al saberse que el padre del niño es patrullero de la Metropolitana de Bogotá, lo que refuerza el vínculo familiar con la institución policial.
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El comandante del Departamento de Policía César, coronel William Javier Morales Vargas, destacó el ejemplo de Gutiérrez, asegurando que este caso refleja la verdadera esencia de la institución: “Aun estando en vacaciones, nuestros policías mantienen intacta su vocación de servicio y humanidad. El subintendente se convirtió en instrumento de vida y esperanza”.

