Lo que parecía un contratiempo menor terminó siendo un giro del destino que le salvó la vida. Bhoomi Chauhan, una ciudadana india residente en Londres, debía volar ayer jueves hacia el Reino Unido en el vuelo AI-176 de Air India, que despegaba desde el Aeropuerto Internacional Sardar Vallabhbhai Patel, en Ahmedabad. Pero un retraso de apenas 10 minutos cambió todo.
El Boeing 787 se estrelló minutos después del despegue en una zona residencial cercana, dejando un saldo devastador: 260 personas fallecidas y un solo sobreviviente. Chauhan, quien debía estar a bordo, no llegó a tiempo al aeropuerto para abordar.
“Estoy completamente devastada tras enterarme de la pérdida de tantas vidas. Mi cuerpo tiembla. No puedo hablar. Tengo la mente en blanco después de escuchar todo lo que ha sucedido”, declaró al diario Hindustan Times, aún en estado de shock.
Bhoomi había viajado a India para reencontrarse con su familia después de dos años sin visitar su país natal. Vivía en Londres junto a su esposo y, tras sus vacaciones, debía regresar sola. Sin embargo, un pequeño retraso cambió el rumbo de su historia.
Conmovida, Bhoomi expresó su gratitud a Ganesha, la deidad hindú que representa la sabiduría y la protección. “Mi Ganpati Bappa me salvó. Estoy agradecida con Dios”, afirmó.
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Según las autoridades indias, la aeronave emitió una señal de emergencia («mayday») poco después de despegar y se precipitó a tierra cinco minutos más tarde, afectando también a viviendas cercanas.
Mientras los equipos de rescate continúan trabajando en la zona y las investigaciones avanzan para esclarecer las causas del siniestro, la historia de Bhoomi Chauhan se ha viralizado y ha conmovido al mundo: una mujer que escapó a la tragedia por unos instantes, y que hoy vive con la certeza de haber sido salvada por el destino… o quizá, por algo más.

