En Zapatosa, Cesar, un pequeño pueblo a unas cuatro horas de Valledupar, hay un grupo de jóvenes talentosos, muchos desconocidos y otros ya destacados en periodismo, deporte, música, medicina, electrónica, entre otros. Uno de ellos es Viviana Sánchez, ingeniera química egresada de una reconocida universidad en Pamplona, Norte de Santander. Durante la pandemia de COVID-19 en Colombia, junto a su hermana Marta, decidieron elaborar vino artesanal de corozo, llamado Tornoban.
«El primer vino fue para consumo familiar, en botellas de plástico», explicó Viviana. Al gustar entre familiares y amigos, decidieron comercializarlo. En la región, el corozo es cultivado y comercializado. Con su emprendimiento, Marta y Viviana apuestan por la industria, el turismo y el comercio, al ser el primer vino de Zapatosa elaborado con uva de corozo.

El nombre Tornoban proviene de un juego de palabras con Tosnoban, un lugar hermoso en la ciénaga grande de Zapatosa donde pescadores trabajan. «Queríamos llamarlo Tosnoban, pero sonaba a jarabe para la tos. Decidimos unir palabras y llamarlo TORNOBAN», dijo Viviana.
En el futuro, las hermanas Sánchez sueñan con montar un viñedo en Zapatosa para generar empleo. Actualmente, el vino Tornoban es popular en otros municipios y ciudades como Barranquilla y Bucaramanga.
Hay que resaltar que están trabajando en algunos ajustes a la presentación de la botella y en estudios de laboratorio para darle un toque más exquisito al vino, con el objetivo de satisfacer el paladar de los amantes y conocedores del buen vino artesanal 100% cesarense.
Por: Iván Meneses

