SEÑOR ALCALDE: ORDENE EL CIERRE DE LOS BALNEARIOS, ANTES DE QUE SEA TARDE

El 24 de marzo de 2020, Colombia comenzó una cuarentena que nos aisló, nos alejó de la gente y nos enseñó que debíamos aprender otras maneras de convivencia.

Siete meses después, en Valledupar perdimos esa tarea.

De nada sirvieron las medidas restrictivas, los toques de queda, las recomendaciones, las campañas, las sanciones y hasta los muertos.

¡No aprendimos! No aprendimos ni siquiera a ponernos el tapabocas, la primera medida de protección para contener el virus.

No aprendimos a guardar la distancia social. No aprendimos a respetar las medidas. ¡No aprendimos nada!

De qué sirve expedir una medida como el pico y placa para ingresar a bancos, centros comerciales o supermercados, cuando no guardamos la mínima distancia en otros lugares como el mercado público, la Galería Popular, la Calle del Cesar o el centro de Valledupar o los balnearios del municipio.

El caso más patético se dio este fin de semana en el balneario Hurtado.

Se nos olvidó de que el coronavirus existe. Se nos olvidó de que no podemos aglomerarnos. Se nos olvidó de que el coronavirus mata.

¿Dónde está la responsabilidad de cada persona; de cada familia?

¿Es justo que tiremos por el suelo siete meses de encerramiento por disfrutar unas horas en el río?

Las medidas expedidas por el gobierno son como las señales de tránsito: la luz roja prohíbe el paso. El pare me da una orden de detenerme. El prohibido estacionar me ordena que busque otro lugar. Pero necesitamos un policía en cada uno de esos sitios para respetar esa medida.

Lo mismo ha ocurrido con los decretos expedidos para controlar la propagación del coronavirus.

Funcionaron a medias cuando hubo controles; cuando la Policía imponía sanciones, detenía vehículos y hacía los operativos

Pero desde el primero de octubre, parece que nos hubiesen dicho: se fue el coronavirus de Valledupar.

No critico a quienes salen a diario a trabajar en las calles y a buscar su sustento.

Pero es imperdonable que cientos de familias se volcaran este fin de semana al balneario Hurtado, a bañarse en el río, a hacer sancochos y llevar parrandas vallenatas.

¿Dónde está la conciencia social?

¡Perdimos el año, señores!

Es por eso que le exijo, señor alcalde Mello Castro González, cierre ya el balneario Hurtado, antes de que sea demasiado tarde.

por: Ubaldo Anaya Florez

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