
En medio de la Semana Santa, la ciudad de Valledupar se viste de misterio y fervor con la celebración del Santo Ecce Homo, su patrono venerado. Esta figura enigmática, cuyo origen sigue siendo un misterio, atrae a miles de devotos cada Lunes Santo.
La leyenda que la rodea, narra la historia de un hombre de Rincón Hondo, quien se recluyó para esculpir una imagen grandiosa. Después de días de silencio, los lugareños descubrieron que el artesano había desaparecido, dejando atrás una estatua majestuosa, tallada con maestría: El Santo Ecce Homo, también conocido como «He aquí el hombre».
Desde entonces, el Santo ha sido objeto de devoción y milagros en Valledupar. Se dice que su estatua transpira abundantemente y que su sudor tiene poderes curativos.

Cada Lunes Santo, la ciudad se llena de fervor mientras los habitantes se congregan para rendir homenaje a su patrón. La procesión del Santo recorre las calles del centro histórico, mientras los pañuelos blancos se alzan en busca de bendiciones, y la figura del Santo Patrono brilla en la tarima Francisco El Hombre.








