Tras la fuga de nueve jóvenes del Centro de Formación Juvenil del Cesar, conocido como el CROMI, el sábado 29 de marzo en Valledupar, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) anunció nuevas medidas para reforzar la seguridad y evitar futuros escapes.
De acuerdo con Rosa María Medina, directora encargada del ICBF en el Cesar, la rápida activación de protocolos permitió la recaptura de la mayoría de los jóvenes.
“Desde el mismo instante en que se reportó la evasión, activamos todos los protocolos de acuerdo con los lineamientos técnicos del ICBF, al igual que los protocolos de búsqueda por parte de la Policía Nacional. Hasta el momento, de los nueve evadidos, ya tenemos ocho nuevamente en el centro, algunos por sus propios medios y otros presentados por sus familias”, afirmó Medina.
El ICBF ha solicitado mayor presencia de la Policía y evalúa la contratación de seguridad privada para evitar nuevas fugas. También se han intensificado las requisas, luego de que se descubriera que los menores fabricaban armas artesanales dentro del centro ubicado en el barrio Esperanza norte.

“Hemos tenido diversas articulaciones con los agentes territoriales, la Policía y los jueces, con el fin de garantizar la seguridad dentro del centro. Se han planteado diversas propuestas, entre ellas la contratación de seguridad privada para mitigar los riesgos de evasión”, explicó la directora.
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Los nueve adolescentes que protagonizaron esta fuga están privados de la libertad por delitos como homicidio agravado y hurto calificado.
A pesar de lo ocurrido, el ICBF mantiene su compromiso con la resocialización de los jóvenes y asegura que continuará trabajando en su rehabilitación y reintegración a la sociedad.

