
Volver a ver a su hijo libre, darle un caluroso y reconfortante abrazo, fue el más grande anhelo de Ana Isabel Pimentel, madre del reconocido acordeonero Juan David el Pollito Herrera, quien partió a la eternidad la madrugada de este martes 23 de enero tras presentar varios quebrantos de salud.
Pimentel, natural del departamento de Bolívar, falleció 7 días después de haber cumplido su deseo la tarde del sábado 20 de enero cuando por fin, tuvo entre sus brazos a su hijo quien recobró la libertad 12 años después.
En una entrevista exclusiva que concedió Pimentel a RTA Noticias, el pasado miércoles 17 de enero, día en el que el acordeonero quedó libre tras permanecer largos años en el Centro Penitenciario Regional de Alta Seguridad de Cómbita, Boyacá, señaló el difícil momento por el qué pasó estos años.
Sin embargo, su inmenso dolor no nubló su fe que mantenía intacta y más viva que nunca, la cual le permitió tenerlo entre sus brazos.
La mujer, que era madre de 5 hijos, nunca perdió la esperanza razón por la que hizo una promesa a Dios con la firme convicción de que esta sería cumplida.
“Dios nos regaló esa oportunidad de poder vernos y abrazarnos así fuera un momento. Lo más importante es que ahora descansa en paz”, son las palabras del intérprete, condenado para el mes de septiembre del año 2014, por el Juzgado Primero Penal con Funciones de Control de Garantías por el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años.
El Rey Vallenato de 1996, con una notable tristeza y lágrimas en sus ojos eleva ahora plegarias al cielo por el eterno descanso de su ser querido a quien honrará con sus inigualables y particulares notas del acordeón inspiradas en Dios.
Ana Isabel, siempre respaldó y confió fielmente en su hijo, que se convirtió en su mayor fortaleza y motivación. A quién esperó durante tantos años para reencontrarse y finalmente partir tranquila y feliz hacia la eternidad, donde descansará en paz.



