
Por Ubaldo Anaya Flórez
William Rosado Rincones se despide de Radio Guatapurí
El féretro con el cuerpo del locutor y periodista de Radio Guatapurí, William Rosado Rincones, pasó por el frente de la emisora para despedirse por última vez. Su muerte se produjo la madrugada de este martes 11 de mayo por el Covid-19
Familiares y amigos decidieron llevar el cuerpo a la estación radial para que sus compañeros y colegas le dieran el último adiós.
Rosado Rincones, autor del libro ‘El Mundo de Calixto’, que cuenta la vida de Calixto Ochoa, fue sepultado en su tierra natal, Valencia de Jesús, corregimiento de Valledupar.
EL ADIÓS DE SUS VECINOS EN VILLA MIRIAM
Antes de partir a su morada final, el féretro con el cuerpo de William fue llevado hasta su residencia, en el barrio Villa Miriam en Valledupar. allí su familia y sus vecinos, que son como su familia, lo despidieron. También le agradecieron por ser la voz de ellos ante la sociedad.
El dolor se notaba en los rostros. En las lágrimas. En los abrazos no dados por guardar la distancia social que nos impone el coronavirus.
William Rosado Rincones fue locutor. De viejo, aceptando un consejo de Mildreth Zapata, se matriculó en la Unad Valledupar y se graduó de periodista y comunicador social.
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Laboró en el periódico Vanguardia Valledupar. también lo hizo en Diario del Cesar. Su casa radial fue y será siempre Radio Guatapurí. Era locutor de esos que tienen una voz grave, como lo exigían antes los dueños de las emisoras.
Con su voz se ganó el cariño de mucha gente a través de las ondas hertzianas de su emisora.
SU ESTRENO COMO ESCRITOR Y NARRADOR DE HISTORIAS
Un día, con el apoyo de varios colegas, decidió plasmar toda la información que guardaba en su memoria sobre la vida y obra de Calixto Ochoa, su paisano, el acordeonero que fue Rey Vallenato y que se ganó un espacio en el mundo del folclor y la cultura colombianos.
Su obra se llamó ‘El Mundo de Calixto’ y en ella recorre la historia de este campesino acordeonero que no quiso recorrer el campo con hacha y machete sino con un acordeón.
Era un gran recopilador de datos de la vida de Calixto Ochoa Campo.
DESPEDIDA CON LA MÚSICA DE CALIXTO OCHOA Y LAS CAMPANAS DE LA IGLESIA
De su casa en Villa Miriam, partió la caravana fúnebre a su tierra natal, Valencia de Jesús. Tras recorrer unos 30 kilómetros, llegó a la población que lo vio nacer. Allí lo esperaban sus paisanos. Las campanas de la iglesia no dejaban de repicar
Con la música de Calixto Ochoa fue llevado hasta el cementerio. Su tumba quedó muy cerca a la de Calixto Ochoa. En la eternidad seguirá contando historias y bailando la música de Calixto, tal como lo hacía aquí en la tierra.
Sus colegas lo recodarán por sus décimas, por su carisma, por su caballerosidad y por todo lo bueno que puede tener una persona. También, por las ricas arepuelas que hacía para deleitar a su familia y sus amigos.
William Rosado Rincones, de Valencia de Jesús voló alto para encumbrarse en la radio y el periodismo. En las décimas y los libros. En la música y el vallenato.
Ahora, tras un largo trasegar por la vida familiar, profesional y laboral, regresó a su pueblo, lleno de gloria, de honores, de grandeza, para entrar a la morada final, en el cementerio de la tierra que más amó: Valencia de Jesús.
¡Paz en su tumba!




















