
El boxeador Luis Quiñones, oriundo de Barrancabermeja, Santander, murió hacia la medianoche del jueves luego de haber permanecido en coma inducido durante cinco días.
El joven de 25 años fue noqueado en una pelea el pasado 24 de septiembre y esto lo tuvo luchando por su vida en una Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica General del Norte de Barranquilla, donde finalmente falleció.
Pese a que la noticia había sido adelantada por la Federación Colombiana de Boxeo y el Ministerio de Deporte. Leonardo Quiñones hermano del deportista, aseguró este jueves en la noche que este seguía luchando y que la familia mantenía la fe a la espera de un milagro.
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Durante el último parte médico entregado por la clínica, se había informado de un deterioro neurológico, metabólico y funcional, al tiempo que evidenciaba múltiples áreas de isquemia en el hemisferio cerebral izquierdo.

Por su parte, José Muñoz, el boxeador que noqueó a Quiñones, envió en días pasados una carta en la que lamentaba la situación de su colega y amigo: «Nunca pensé que un sueño pudiera convertirse en una verdadera pesadilla».

Ambos fueron «compañeros y amigos» y por eso Muño indicó que desearía «poder devolver el tiempo y que eso no hubiese ocurrido».
Para finalizar la vida de Luis Quiñones con el deporte tuvo altibajos. Su hermana Mayra Alejandra relató, citada por El Tiempo, que los familiares del atleta nunca aprobaron que boxeara; no obstante, dijo que luego empezaron a respaldarlo.
“Ninguno de nosotros estuvo de acuerdo con que peleara cuando estaba iniciando su carrera, pero después lo empezamos a apoyar. Estábamos contentos porque iba a competir por un título nacional y, de hecho, estaba ganando su pelea”.





