
El Mareo después de un sismo fuerte puede afectar a personas que permanecen en una zona donde acaba de ocurrir un movimiento telúrico, incluso minutos u horas después de que la tierra haya dejado de moverse.
La sensación de que el piso continúa vibrando, de perder el equilibrio o de que el entorno se desplaza tiene una explicación relacionada principalmente con el sistema vestibular, ubicado en el oído interno y encargado de ayudar al cerebro a mantener el equilibrio.
Mareo después de un temblor y su relación con el oído interno
Durante un temblor, las vibraciones del terreno generan estímulos inusuales para este sistema. Cuando el movimiento termina, el cerebro y el oído interno pueden tardar un tiempo en reajustarse, por lo que algunas personas continúan percibiendo una sensación de movimiento aunque el suelo permanezca estable.
Este fenómeno puede relacionarse con el llamado síndrome del mareo terrestre o mareo por desembarco, una alteración que guarda similitudes con la sensación de movimiento que permanece después de pasar varias horas en un barco.
El estrés también puede intensificar las molestias. Durante una emergencia, el organismo libera hormonas como adrenalina y cortisol, que elevan la frecuencia cardíaca, modifican la respiración y aumentan la tensión muscular. En algunos casos, la hiperventilación provocada por la ansiedad puede generar aturdimiento, visión borrosa y sensación de inestabilidad.
En la mayoría de los casos, el Mareo desaparece en minutos u horas. Sin embargo, algunas personas pueden mantener las molestias durante varios días, especialmente si presentan mayor sensibilidad vestibular, antecedentes de migraña o altos niveles de estrés después del sismo.
Si los síntomas son intensos, persisten durante varios días o aparecen junto con desmayo, dificultad para hablar, debilidad, dolor de cabeza intenso o problemas para caminar, se recomienda buscar atención médica para descartar otras causas.
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