
La tragedia de familia Cujia Rodríguez. El brutal impacto por la parte trasera del vehículo sorprendió a Marlon Cujia y a su familia. Lo siguiente fue el final de sus días en la tierra: el carro se sale de la vía, parte el poste del kilómetro 38 y cae sobre la cerca de alambre de la finca. Allí se incineró y los cinco ocupantes no lograron salir.
Marlon Enrique Cujia, su esposa, Marcelina Rodríguez y sus hijos Kevin, Kelvin y Kelner murieron allí, calcinados; sin saber que fue lo que ocurrió.
La familia Cujia Rodríguez había salido minutos antes de su finca, a pocos kilómetros del lugar del siniestro.
Iban con destino a Los Haticos, en donde residían. Cuando pasaban por el kilómetro 38 de la vía Valledupar – San Juan del Cesar, un vehículo, en donde se movilizaban cinco personas, aparentemente en estado de ebriedad, los impactó por detrás, causando la tragedia.
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Las cinco personas que se movilizaban en el otro vehículo salieron heridas y fueron llevadas hasta la Clínica San Juan, en San Juan del Cesar. Allí son atendidos y deberán responde ante las autoridades por este siniestro.
Están identificados como José David Maestre Ariza de 29 años; Iván Montero, Rafael Enrique Maestre Ariza, de 31 años; Yoselis Londoño Puello, de 24 años, y Sabine Díaz Hernández, de 20 años. Todos resultaron con golpes y politraumatismos en diferentes partes del cuerpo. El vehículo Volkswagen donde se movilizaban, fue incinerado en horas de la mañana del lunes por la comunidad de Los Haticos, en represalia por el accidente.
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Los restos mortales de la familia Cujia Rodríguez se trasladaron por la Policía de Tránsito hasta la margue de Fonseca. En horas de la mañana de este lunes, los trasladaron a Medicina Legal en Barranquilla para proceder a su plena identificación.
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Marlon Cujia tenía 20 hermanos. Varios de ellos llegaron este lunes al lugar de siniestro vial. Ellos claman justicia
La vida es sólo un ratico. Y para Marlon, de 40 años, su esposa y sus hijos, se les apagó cuando apenas comenzaban a disfrutar de un hogar lleno de bendiciones.
En Los Haticos y Guacochito, su familia y amigos, lloran la inesperada partida de sus seres queridos, dejando un gran vació en las dos poblaciones



