
El eco del vallenato resonó con fuerza en el cementerio central de La Paz este 28 de febrero, marcando el cuarto aniversario del fallecimiento de Jorge Oñate González, el «Jilguero de América». Lejos de ser un día de tristeza, la jornada se transformó en una celebración de vida y música, donde el Club Oñatista lideró un homenaje que trascendió la mera conmemoración, convirtiéndose en un reencuentro con el alma de un artista inmortal.
El camposanto se llenó de melodías y recuerdos. La misa matutina dio paso a una sentida ofrenda floral, mientras los estudiantes del Colegio San José inundaban el ambiente con serenatas que evocaban la esencia del maestro. Las anécdotas compartidas entre risas y lágrimas, resaltaron la autenticidad de Oñate, un hombre cuya personalidad vibrante y «salidas» ingeniosas dejaron huella imborrable en quienes lo conocieron.
El mediodía trajo consigo un banquete de camaradería, preludio a la explosión musical que se desató en la plazoleta del cementerio. Los hijos de Oñate, Jorge Antonio, Jorge Luis y José Jorge, tomaron el escenario, sus voces entrelazadas con los acordes de Álvaro López y Julián Rojas, reviviendo los grandes éxitos del «Jilguero». Cada canción fue un viaje en el tiempo, un tributo a un legado que sigue vivo en el corazón de su pueblo.
LE SUGERIMOS. Estos son los artistas que estarán en el Parque la Leyenda
La revista musical se convirtió en un mosaico de talento local, un recorrido por la trayectoria de un hijo ilustre que trascendió fronteras. Bajo el lema «Jorge Oñate, más vivo que nunca», La Paz reafirmó su amor eterno por un artista que, a cuatro años de su partida, sigue siendo la banda sonora de su identidad y la inspiración de nuevas generaciones.








