
Jamaica amaneció este miércoles sumida en el caos y la destrucción luego del paso del huracán Melissa, que tocó tierra el martes en el suroeste de la isla como un ciclón de categoría 5, con vientos cercanos a los 300 kilómetros por hora. Imágenes aéreas y videos difundidos en redes sociales revelan el alcance de la tragedia: techos arrancados, calles inundadas, árboles caídos y cientos de viviendas reducidas a escombros.
Las zonas más afectadas, entre ellas Montego Bay, Black River y Alligator Pond, permanecen incomunicadas por la caída de tendidos eléctricos y el colapso de vías. En Alligator Pond, un tradicional pueblo pesquero, el mar arrasó con embarcaciones y viviendas costeras, mientras los vecinos, sin electricidad ni agua potable, se organizan en labores de rescate y limpieza. En Black River, la comisaría local quedó bajo el agua y sirvió de refugio improvisado para familias que lo perdieron todo.
“La secuela del huracán es mucho peor de lo que se esperaba”, reconoció el comisionado de policía Kevin Blake. De acuerdo con el gabinete de emergencia, más de 6.000 personas permanecen en albergues estatales y se estima que los desplazados podrían superar los 50.000. El Gobierno jamaicano evalúa ahora la magnitud del desastre dejado por el huracán más poderoso registrado en la historia moderna del país.

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