El Gobierno nacional puso la lupa sobre la gasolina y el ACPM en el articulado de la nueva reforma tributaria, con el objetivo de ajustar los beneficios diferenciales en el IVA que hoy tienen estos combustibles. Según el Ministerio de Hacienda, estas exenciones no reflejan los costos sociales derivados de su consumo, como la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos en la salud pública.
La propuesta establece un aumento gradual en el impuesto al valor agregado que empezará a regir desde 2026. En ese año, la gasolina motor corriente y el ACPM pagarán una tarifa del 10%, aunque el paso a la tarifa general se dará en momentos distintos: enero de 2027 para la gasolina y enero de 2028 para el ACPM. Además, el alcohol carburante se gravará con la tarifa general desde julio de 2026, los biocombustibles desde enero de 2027 y, en el caso del margen minorista de la gasolina, el IVA se aplicará plenamente desde 2026. Con estas medidas, el Gobierno espera recaudar 2,6 billones de pesos en 2026 y cerca de 7,2 billones anuales a partir de 2027.
Sin embargo, expertos del sector energético han advertido sobre el impacto económico de la medida. Julio César Vera, presidente de Xua Energy, señaló que la combinación del nuevo esquema de IVA con el incremento del impuesto al carbono —que pasará de 5 a 10 dólares por tonelada de CO2— generará un golpe directo en el bolsillo de los colombianos. “Ese aumento ya significa alrededor de $168 adicionales por galón de gasolina y $188 en el diésel o ACPM”, puntualizó.
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