
El estado de salud del Papa Francisco sigue siendo motivo de gran preocupación en el Vaticano y en la comunidad católica. A diez días de su ingreso en el Policlínico Gemelli de Roma, el pontífice, de 88 años, enfrenta una neumonía bilateral, insuficiencia renal inicial y una reducción en sus plaquetas. Aunque su cuadro sigue siendo delicado, la Santa Sede informó que en las últimas horas no ha sufrido nuevas crisis respiratorias y que su estado de ánimo al despertar ha sido positivo. No obstante, los especialistas insisten en que, aunque su vida no corre peligro en este momento, aún no está fuera de riesgo.
El Papa continúa recibiendo oxigenoterapia de alto flujo debido a un prolongado ataque de asma y ha sido sometido a transfusiones de sangre para estabilizar su trombocitopenia. A pesar de su estado, mantiene su actividad espiritual y ayer asistió a una misa en su habitación del hospital junto al médico personal. Además, envió un mensaje a los fieles agradeciendo las muestras de apoyo y señalando que su internación sigue con confianza. También expresó su preocupación por la situación mundial, especialmente por el tercer aniversario de la guerra en Ucrania, calificándolo como un «aniversario doloroso yv».
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En el Vaticano y en distintas partes del mundo continúan las oraciones por su recuperación. El cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, se dirigió el rezo del Rosario en la iglesia de San Domenico, donde destacó la solidaridad de los fieles y pidió fortaleza para el Papa en su proceso de sanación.







