
En el departamento del Cesar siempre ha existido un marcado déficit de mujeres aspirando a cargos de elección popular. Las razones son diversas: en la mayoría de los casos, los hombres han eclipsado a las mujeres, limitando su participación abierta en los escenarios políticos. Sin embargo, el panorama actual ofrece más oportunidades para que ellas sean candidatas y logren elegirse en el Congreso de la República.
De cara a las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026, aún no se perfilan muchas mujeres como aspirantes a la Cámara de Representantes por este departamento. Hasta ahora, el único nombre que ha sonado con fuerza es el de Alexandra Pineda, exfuncionaria de la Agencia Nacional de Tierras, quien además ha enfrentado denuncias de corrupción en su contra.
Más allá de este caso, existen mujeres que buscan un espacio en los partidos y movimientos políticos para abrirse camino en la contienda electoral. Y la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde están esas mujeres?
El momento exige la aparición de lideresas que levanten la voz en defensa de los cesarenses. Mujeres que reclamen un lugar en la política para ganar terreno y proteger los derechos de las minorías. Aquellas que día a día defienden a las mujeres, a los niños, a los adultos mayores, a la comunidad LGBTIQ+ y que incluso se enfrentan en debates sobre el aborto, ya sea para respaldarlo o rechazarlo.
La política del Cesar necesita con urgencia un nuevo aire, una visión distinta que solo la representación femenina puede aportar. Se requieren candidatas que reclamen su espacio y lo conquisten, pulso a pulso, frente a los hombres que históricamente han ejercido un liderazgo fallido en muchos frentes de la sociedad cesarense.
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