En una escena cargada de simbolismo y dolor, Alejandro Uribe, de tan solo cuatro años, llegó en la tarde de este martes al Salón Elíptico del Congreso junto a su madre, María Claudia Tarazona, para despedir a su padre, el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
El pequeño, sin comprender del todo la magnitud de la pérdida, se acercó al ataúd que guarda los restos de su papá, quien luchó durante más de dos meses por su vida tras sufrir un atentado a bala en el parque El Golfito del barrio Modelia, en Bogotá. Con la inocencia que lo caracteriza, extendió su mano, acarició la madera y depositó un beso que conmovió a todos los presentes.
Durante su breve visita, el Salón Elíptico guardó un profundo silencio. Alejandro miraba a su alrededor mientras su madre le explicaba que allí descansaba su padre. Fue entonces cuando, en un gesto espontáneo, selló su adiós con un beso y una caricia, provocando lágrimas entre familiares, congresistas y ciudadanos que asistieron al homenaje.

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Alejandro tiene la misma edad que tenía su padre cuando perdió a su madre, la periodista Diana Turbay, asesinada a los 39 años durante una fallida operación de rescate tras su secuestro por el grupo de Los Extraditables, liderado por Pablo Escobar. Una dolorosa coincidencia que marca, nuevamente, la historia de esta familia.

