
En Colombia, particularmente en medios de comunicación como Caracol Televisión y RTVC, estalló una ola de denuncias por presunto acoso sexual que ha sacudido al país y abierto un debate urgente sobre el abuso de poder.
Durante años, múltiples casos permanecieron ocultos entre rumores, silencios y dinámicas laborales que protegían a figuras influyentes. Sin embargo, recientemente ese silencio comenzó a romperse. Las denuncias se multiplicaron, se conectaron entre sí y expusieron prácticas que habían sido normalizadas en espacios como redacciones, camerinos y entornos institucionales.
Uno de los hechos más visibles fue la salida de los periodistas Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego de Caracol Televisión tras las denuncias en su contra. Este episodio impulsó nuevas revelaciones dentro del mismo medio y en otras entidades públicas como RTVC, donde el gerente Hollman Morris ha sido señalado por hechos similares, pese al respaldo político que mantiene.
En otras denuncias: qué ocurrió en RTVC Colombia
El caso de Morris no es nuevo. Hace ocho años fue denunciado por Lina Castillo, lo que derivó en un proceso judicial por injuria y calumnia en su contra. Este tipo de situaciones ha sido señalado como un ejemplo de revictimización, en el que las víctimas terminan enfrentando consecuencias legales mientras los señalados conservan poder.
Diversas voces del periodismo, como María Jimena Duzán, Jineth Bedoya y Catalina Ruiz-Navarro, han exigido condiciones seguras para las mujeres y justicia con enfoque de género. La Defensoría del Pueblo advirtió que el problema es estructural y que la sociedad ha aprendido a normalizar estas conductas.
Las cifras son alarmantes: 6 de cada 10 mujeres periodistas han vivido violencia de género en su trabajo, y 8 de cada 10 conocen casos similares. En la mayoría de las denuncias, los agresores ocupan posiciones de poder.
Expertas como Sandra Borda señalan que la falta de acción institucional ha fortalecido a los agresores, quienes se benefician del silencio y la inacción. A esto se suma una cultura que evita el conflicto y prefiere ocultar los problemas.
El Colegio Nacional de Periodistas pidió cero tolerancia frente al acoso y garantías reales para las víctimas. Mientras tanto, crecen las críticas al oficialismo por respuestas tardías.
Hoy, Colombia enfrenta un momento clave: las denuncias ya no están aisladas, sino que forman parte de un fenómeno colectivo que exige transformaciones profundas y urgentes.






