
Cinco integrantes de la Policía Nacional fueron secuestrados en la mañana de este martes en zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander, específicamente en el sector conocido como La Llana, una región golpeada históricamente por la violencia armada. De acuerdo con el reporte oficial, los uniformados regresaban de su periodo de descanso de Navidad cuando hombres fuertemente armados, presuntos integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), interceptaron el vehículo en el que se movilizaban e instalaron un retén ilegal para ejecutar el plagio.
Según las primeras versiones, los patrulleros se encontraban de civil y sin armamento, situación que habría facilitado la acción del grupo armado ilegal. Durante el procedimiento, los secuestrados fueron obligados a descender y subir a una camioneta gris tipo platón, la cual también fue hurtada y utilizada para trasladarlos con rumbo desconocido. Testigos señalaron que los captores revisaron los teléfonos celulares de los uniformados antes de llevárselos, en una práctica común utilizada por estos grupos para verificar identidades y comunicaciones.
Un sexto policía que también viajaba en el vehículo interceptado logró escapar del lugar y dio aviso inmediato a la Subestación de Policía de Tres Bocas, lo que permitió activar los protocolos de reacción y búsqueda. Desde ese momento, unidades de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares adelantan un amplio operativo en la región del Catatumbo para dar con el paradero de los secuestrados y garantizar su rescate con vida, en medio de un complejo escenario de orden público.
Detalles del secuestro de policías secuestrados en Tibú
Horas después del hecho, autoridades revelaron la identidad de los uniformados retenidos ilegalmente. Se trata de los patrulleros José Ricardo Carrillo Romero, Carlos Eduardo Barrera Ruiz, Edwin Fabián Manosalva Contreras, Ramón Alberto Medina y Daniel de Jesús Granada Quiroz. Las autoridades confirmaron que todos pertenecen a la Policía Nacional y que se encontraban fuera de servicio al momento del secuestro. La identidad de los secuestrados fue puesta en conocimiento de sus familias, quienes permanecen a la espera de noticias oficiales.
Este hecho ocurre en medio de una grave crisis humanitaria y de seguridad que enfrenta Norte de Santander al inicio de 2026. En especial, la región del Catatumbo vive una escalada de violencia marcada por la presencia del ELN y las disidencias de las Farc, organizaciones que se disputan el control de rutas estratégicas para el narcotráfico, la minería ilegal y otras economías ilícitas. Las autoridades no descartan que el secuestro esté relacionado con estas dinámicas criminales.
El secuestro de los uniformados se conoce, además, pocas horas después del asesinato del subintendente Luis Alfonso Flórez y el patrullero Rusbel Alfredo Lesmes, quienes fueron atacados con ráfagas de fusil en Cartagena del Chairá, Caquetá. Estos hechos han encendido las alarmas a nivel nacional y han reforzado los llamados de distintos sectores para que se garantice la seguridad de la fuerza pública y de la población civil. La liberación de los secuestrados se ha convertido en una prioridad para el Gobierno y los mandos policiales.
Desplazamientos forzados, reclutamiento de menores, asesinatos de líderes sociales y firmantes del acuerdo de paz, así como atentados terroristas y ataques armados, hacen parte del panorama que enfrenta diariamente la comunidad en esta zona de frontera. El Catatumbo, por su ubicación estratégica, se ha convertido en un corredor clave para los grupos ilegales, que aprovechan la cercanía con Venezuela para evadir los controles de las autoridades colombianas.
Ataques con drones, instalación de cilindros explosivos, extorsiones y amenazas son algunas de las prácticas utilizadas por estas organizaciones, lo que agrava la situación humanitaria. En este contexto, los hechos en los que resultaron secuestrados los cinco policías evidencian el alto nivel de riesgo que persiste en la región y las dificultades que enfrentan las autoridades para restablecer el control territorial.
Finalmente, voceros oficiales señalaron que continúan las operaciones militares y policiales en puntos estratégicos del Catatumbo, con el objetivo de debilitar a los grupos armados ilegales y lograr el pronto regreso seguro de los secuestrados, mientras se mantiene un acompañamiento permanente a sus familias y a las comunidades afectadas por la violencia.
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