Entre el lodo y los escombros que dejó el deslizamiento de tierra ocurrido el martes 24 de junio en la vereda Granizal, zona rural entre Medellín y Bello (Antioquia), los rescatistas encontraron con vida a un bebé de apenas seis meses.
El menor, cubierto de barro pero con signos vitales, fue el único sobreviviente de su núcleo familiar, según confirmó su tía, Mary Pulgarín, una de las damnificadas por la tragedia.
El milagroso hallazgo se dio en medio de las labores incansables de más de 120 socorristas que, desde la madrugada, han trabajado sin descanso. Hasta ahora, la emergencia ha dejado 13 personas muertas, 12 desaparecidas y cerca de 1.000 damnificados que permanecen en albergues.
La imagen del pequeño envuelto en cobijas improvisadas ha recorrido el país, despertando una mezcla de tristeza y esperanza.
El bebé, que actualmente recibe atención médica y está bajo protección del ICBF, se ha convertido en símbolo de resistencia y vida.
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Su historia, en medio de la devastación, es un recordatorio del poder de la solidaridad y la fortaleza humana frente a la adversidad. Colombia entera lo abraza como el corazón de un milagro nacido en Bello.

