
El congresista Alfredo “Ape” Cuello Baute ha vuelto al centro de la escena política nacional, no tanto por proyectos propios de alto impacto, sino por su rol en el polémico programa de “Paz Total” que impulsa el Gobierno Petro. Desde su curul en la Cámara de Representantes, Cuello se presenta como un actor clave en la discusión, pero en su cuenta de Instagram el énfasis parece más dirigido a reforzar su imagen local que a mostrar resultados concretos en el Congreso.
Entre publicaciones sobre deporte, comunidad y encuentros con líderes vallenatos, el representante proyecta cercanía con la gente de Valledupar. Sin embargo, cuando se trata de asuntos de Estado, como la Paz Total, sus mensajes resultan vagos y cargados de ambigüedad. Para algunos analistas, Cuello estaría utilizando la visibilidad de este debate como plataforma electoral más que como una responsabilidad real frente a un país que exige soluciones de fondo.
La Paz Total no es un tema menor: implica diálogos con grupos armados, sometimiento de estructuras criminales y una apuesta por la reconciliación nacional. ¿Qué tanto ha propuesto Ape Cuello en la materia? Más allá de los titulares que lo describen como “pieza clave”, poco se sabe de iniciativas concretas o posiciones firmes frente a los riesgos que este proyecto trae consigo.
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La pregunta que queda es si Ape Cuello representa verdaderamente una voz crítica y constructiva dentro del proceso, o si simplemente juega a dos bandas: en Valledupar refuerza su imagen de líder cercano al pueblo, y en Bogotá se cuelga del discurso de la Paz Total sin comprometerse a fondo. En tiempos de crisis y desconfianza ciudadana, los electores esperan mucho más que fotos en Instagram y frases inspiradoras.








