
Alianza Valledupar venció a Llaneros y entra al grupo de los 8. Alianza Valledupar volvió a demostrar que su casa es territorio difícil y, con carácter, derrotó 3-1 a Llaneros en un partido que se resolvió en los instantes finales y que dejó a la afición local con la ilusión renovada de ver al equipo peleando por un lugar en la primera división del fútbol colombiano.
El compromiso, disputado en el estadio de la capital del Cesar, tuvo todos los ingredientes de un duelo de ascenso: intensidad, momentos de dominio alterno y goles que levantaron pasiones. Durante gran parte del encuentro, Llaneros logró sostener el empate parcial, pero la insistencia vallenata terminó marcando la diferencia en el cierre, cuando los dirigidos por el cuerpo técnico local no dejaron escapar la oportunidad de sumar tres puntos vitales en sus aspiraciones.
El marcador se abrió temprano gracias a la presión alta de Alianza Valledupar. Un error en la salida de la defensa visitante fue aprovechado por los locales para convertir el 1-0, desatando la alegría en las tribunas. Sin embargo, Llaneros no tardó en reaccionar y, con orden táctico, encontró la igualdad antes del descanso, lo que puso el compromiso en un terreno de incertidumbre de cara a la segunda parte.
En el complemento, los vallenatos salieron con ímpetu renovado, conscientes de la necesidad de ganar para mantenerse en el grupo de los ocho mejores. El 2-1 llegó tras una jugada colectiva que combinó velocidad y precisión, poniendo nuevamente en ventaja a los anfitriones. A partir de ahí, el encuentro se tornó más abierto: Llaneros arriesgó con sus variantes ofensivas y Alianza buscó liquidar con contragolpes rápidos.
El momento determinante se vivió en el minuto 89. Cuando el reloj parecía condenar a los locales a sufrir hasta el pitazo final, el guardameta de Alianza ejecutó un saque largo que encontró a Gil con espacio y potencia. El delantero, sin dudar, sacó un zurdazo letal que se incrustó en la parte superior de la red. Fue un golazo que no solo selló la victoria 3-1, sino que también desató la euforia de los aficionados, quienes celebraron como si se tratara de una final anticipada.
Ese tanto de Gil tuvo un valor especial. No solo aseguró los tres puntos, sino que reflejó la convicción de un equipo que se niega a rendirse y que, aun en los minutos finales, mantiene viva la fe en el objetivo mayor: el ascenso. Con esta victoria, Alianza Valledupar se consolida en la parte alta de la tabla y da un golpe de autoridad frente a un rival directo, lo que incrementa la confianza del plantel de cara a lo que resta del campeonato.
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Para Llaneros, en cambio, la derrota significa un duro golpe anímico. El equipo de Villavicencio resistió durante gran parte del compromiso, pero en los últimos minutos vio cómo se le escapaba la posibilidad de sumar en condición de visitante. Ahora deberá remar contracorriente para no ceder terreno en la clasificación, en un torneo que se ha mostrado parejo y exigente.
El triunfo vallenato también ratifica el buen momento de algunos de sus jugadores clave, quienes han asumido la responsabilidad de guiar al grupo. La afición, que acompañó en gran número, salió del estadio con la ilusión intacta y con la esperanza de que este Alianza Valledupar siga escalando posiciones.
De esta manera, el equipo de la capital del Cesar no solo sumó tres puntos más, sino que también envió un mensaje claro a sus rivales: en Valledupar se juega con corazón y con hambre de gloria. El sueño del ascenso sigue vivo, y cada partido será una nueva batalla en la que los vallenatos están dispuestos a dejarlo todo para alcanzar la meta.



