
Valledupar despide con profundo respeto y recogimiento a José del Rosario Aramendiz Guerra, cariñosamente conocido como ‘Chayo Aramendiz’, quien falleció a pocos días de cumplir 106 años de edad. Su partida enluta a la comunidad católica y, de manera especial, a la Hermandad de Jesús nazareno, de la cual fue el integrante más longevo y uno de sus referentes espirituales más significativos.
‘Chayo’ no solo fue testigo de más de un siglo de historia vallenata, sino también protagonista activo de una de las tradiciones religiosas más arraigadas de la capital del Cesar. Desde muy joven decidió consagrar su vida al servicio de la fe, integrándose a la Hermandad de Jesús nazareno, donde permaneció durante décadas con una entrega inquebrantable que inspiró a generaciones enteras de fieles.
Quienes lo conocieron coinciden en describirlo como un hombre humilde, sereno y profundamente devoto. Su presencia durante las procesiones y actos litúrgicos era sinónimo de respeto y solemnidad. A lo largo de los años, ‘Chayo’ se destacó como penitente consagrado, cumpliendo su penitencia con grilletes, un acto que simbolizaba sacrificio, disciplina y entrega absoluta a su fe. Este gesto, lejos de ser una simple tradición, reflejaba su compromiso espiritual con Jesús nazareno y con la comunidad que lo acompañó durante toda su vida.
Su figura se convirtió en un referente moral dentro y fuera de la hermandad. Para muchos jóvenes nazarenos, fue un ejemplo vivo de perseverancia, constancia y amor por las tradiciones religiosas. Su avanzada edad nunca fue un impedimento para mantener viva su devoción; por el contrario, su longevidad era vista como una bendición y una prueba de la fortaleza espiritual que caracterizaba su caminar junto a Jesús nazareno.
La muerte de José del Rosario Aramendiz representa una pérdida invaluable para la historia cultural y religiosa de Valledupar. No se va solo un hombre, se despide una memoria viva de la Semana Santa, de las promesas cumplidas en silencio y del fervor que se transmite sin palabras. Su legado trasciende lo religioso y se inscribe en el patrimonio inmaterial de la ciudad, donde su nombre será recordado cada vez que la imagen de Jesús nazareno recorra las calles en medio del recogimiento y la oración.
Durante décadas, Aramendiz Guerra participó activamente en los actos de la hermandad, convirtiéndose en un símbolo de identidad y pertenencia. Su historia personal se entrelazó con la de la Hermandad de Jesús nazareno, consolidando un vínculo que hoy es recordado con gratitud y admiración por quienes compartieron con él momentos de fe y fraternidad.

Falleció José del Rosario Aramendiz Guerra, el nazareno símbolo de fe y tradición religiosa
Sus restos mortales están siendo velados en la funeraria Recordar, donde familiares, amigos y miembros de la hermandad se han dado cita para rendirle un último adiós. El sepelio se llevará a cabo el lunes 5 de enero a las 9:30 de la mañana en el cementerio Recordar, vía Bosconia, en una ceremonia que se espera esté acompañada por expresiones de fe, oración y agradecimiento por su vida ejemplar al servicio de Jesús nazareno.
En medio del dolor que deja su partida, la comunidad encuentra consuelo en la certeza de que su legado permanece vivo. La imagen del penitente anciano, caminando con paso firme y espíritu sereno, quedará grabada en la memoria colectiva como símbolo de una fe auténtica y sin ostentaciones. Valledupar despide así a uno de sus hijos más longevos y devotos, cuya vida fue testimonio de amor, sacrificio y fidelidad al camino del Jesús nazareno.
La Hermandad, junto a la comunidad católica, ha expresado mensajes de condolencia a sus familiares, resaltando su ejemplo de vida austera y coherente con los valores cristianos. Su historia seguirá siendo contada como testimonio de fe viva, recordando que las tradiciones se sostienen gracias a hombres y mujeres que las honran con su entrega silenciosa.
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