
El Gobierno de Donald Trump recibió vía libre para actuar militarmente contra Venezuela sin necesidad de una autorización previa del Congreso, luego de que el Senado estadounidense rechazara una resolución que buscaba restringir sus poderes bélicos. La propuesta, que pretendía obligar al presidente a obtener aprobación legislativa antes de cualquier ataque en territorio venezolano, fue descartada con 51 votos en contra y 41 a favor.
La iniciativa, liderada por los demócratas Tim Kaine y Adam Schiff, junto al republicano Rand Paul, buscaba frenar lo que consideran una política militar riesgosa. El texto planteaba “poner fin al uso de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en hostilidades dentro o contra Venezuela, a menos que esté explícitamente autorizado por el Congreso”. Durante el debate, Kaine advirtió que “los ataques ilegales de Trump contra barcos en el Caribe y las amenazas de incursiones terrestres ponen a Estados Unidos en riesgo de guerra de forma imprudente e innecesaria”.
La discusión surgió luego de que, el pasado 4 de noviembre, venciera el plazo que la Ley de Poderes de Guerra otorgaba a Trump para mantener operaciones militares en el Caribe sin aprobación legislativa. Según la norma, el mandatario debe consultar al Congreso antes de enviar tropas a situaciones hostiles y no puede mantenerlas desplegadas más de 60 días sin autorización formal.

Aunque la Casa Blanca reconoció ante el Congreso que no puede justificar legalmente un ataque directo a Venezuela, altos funcionarios confirmaron que la campaña antidrogas ordenada por Trump —que incluye ataques a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico— ha dejado más de 60 muertos desde septiembre. Sin embargo, aclararon que la “orden de ejecución” actual no contempla objetivos terrestres dentro del territorio venezolano.
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