
La seguridad en Valledupar se ha convertido en el dolor de cabeza del actual gobierno municipal. Mientras los habitantes denuncian robos a plena luz del día, extorsiones en aumento y el avance de bandas criminales, el alcalde enfrenta críticas cada vez más fuertes por lo que muchos consideran una falta de autoridad real en las calles.
Los vallenatos se sienten atrapados en una ciudad donde la delincuencia gana terreno y la Policía parece desbordada. Comerciantes aseguran que ya no saben a quién acudir ante el temor de perder sus negocios por la presión de los cobros ilegales, y barrios que antes eran tranquilos hoy viven bajo la sombra de la violencia.
El mandatario local insiste en que su administración está trabajando en planes de seguridad y en articulación con la fuerza pública, pero la percepción ciudadana es otra: Valledupar parece estar a la deriva en materia de orden público.
Las críticas no vienen solo de la oposición política. Líderes sociales, gremios económicos y la misma ciudadanía han levantado la voz, cuestionando si el alcalde tiene la capacidad de enfrentar a las estructuras criminales que operan en la ciudad. Algunos incluso lo acusan de estar más ocupado en la agenda mediática que en dar resultados concretos contra la delincuencia.
La pregunta es inevitable: ¿será este gobierno recordado como el que perdió la batalla contra la inseguridad en Valledupar?
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Por ahora, el ambiente en las calles es de incertidumbre, y la presión sobre el alcalde crece cada día, con un clamor ciudadano que exige acciones inmediatas y contundentes. Valledupar no quiere más excusas, quiere resultados.







