
Campesinos de la ANUC siembran cacao. Después de décadas de despojo, 22 familias de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos deColombia (ANUC) lograron transformar en apenas cuatro meses las 345 hectáreas entregadas por la Agencia Nacional de Tierras en el predio San Pedro, hoy rebautizado como Campo ANUC El Mangón.
En esos terrenos, otrora dominados por grupos armados y élites políticas que monopolizaron la tierra fértil del Cesar, ahora brotan cultivos de cacao y se desarrolla un modelo innovador de porcicultura con cerdos criados en pastoreo y alimentación orgánica. “Hoy no tenemos que poner sangre ni sufrir desplazamientos para tener un pedazo de tierra. Este gobierno ha respaldado al campesinado y nosotros lo apoyamos hasta las últimas consecuencias”, afirmó Gaspar Narváez, presidente de la ANUC Cesar.
Campesinos de la ANUC siembran cacao en el campo cesarense
La entrega de estas tierras hace parte del proceso de reparación colectiva de la ANUC, con el cual el Gobierno del Cambio, a través de la Agencia Nacional de Tierras, ha adjudicado 1.537 hectáreas en Aguachica, Astrea, San Alberto, Tamalameque y Valledupar, beneficiando a 152 familias campesinas.
Los terrenos de El Mangón cuentan con abundantes fuentes hídricas: cuatro jagüeyes, dos manantiales y el río El Diluvio, que se convierten en soporte vital para los proyectos productivos. “Es una tierra bendecida, con vegetación espesa y agua suficiente para sostener cultivos y ganadería”, explicó Audén Pérez Arenas, líder del colectivo beneficiario.
Pero la transformación no solo tiene rostro masculino. Mujeres como Geny Carrillo Tarifa, oriunda de Mariangola y víctima del desplazamiento en los años 90, hoy lideran los procesos productivos. Madre de dos hijos y dirigente de su comunidad, impulsa la siembra de hortalizas que complementan el cacao y la porcicultura. “Ahora podemos vivir con dignidad y darle a nuestras familias un futuro distinto”, aseguró.
LE SUGERIMOS. Drummond fortalece la ‘Estrategia Deportiva, Física y Recreativa de Ciénaga’
La historia de El Mangón evidencia cómo la Reforma Agraria empieza a tomar forma en territorios golpeados por el conflicto. Con tesón, campesinos y campesinas del Cesar están devolviéndole a la tierra lo que la guerra les arrebató, demostrando que el campo, cuando se siembra con dignidad, puede convertirse en el motor de la seguridad alimentaria y de una nueva esperanza para la región.
Campesinos de la ANUC siembran cacao para mejporar la calidad de vida de 22 familias que recibieron beneficios del estado colombiano.



