En la última semana, Carlos Gumer de la Peña ha encendido las redes sociales con una estrategia que mezcla aspiración política y narrativa personal. Sus publicaciones en Instagram, donde aparece en una casa de campo al norte del Cesar hablando de que su proyecto político “ya es casi definitivo”, levantaron suspicacias y reacciones en la arena electoral departamental.
El movimiento no pasa desapercibido en un territorio donde el pulso político está marcado por figuras con peso propio como Ape Cuello, actual representante a la Cámara con gran influencia en la región; sectores cercanos al alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco; y otros líderes emergentes que también se proyectan con fuerza en redes y escenarios comunitarios.
De la Peña, con su eslogan #DóndeEstáGumer, parece apostar a mostrarse como un líder cercano, que recorre rincones del Cesar para encontrar inspiración en la gente. Sin embargo, críticos aseguran que esta narrativa no es más que un intento de refrescar su imagen frente a una contienda electoral donde, hasta ahora, sus contendores han ocupado el protagonismo.
Lo polémico radica en que mientras otros políticos exhiben gestión, obras o articulación con el gobierno nacional, Gumer se centra en un discurso más simbólico que práctico. Sus detractores lo ven como un aspirante que busca likes y recordación en redes, pero que todavía no aterriza propuestas sólidas para los problemas reales del Cesar: desempleo, inseguridad y falta de inversión en infraestructura.
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La pregunta que queda en el aire es clara: ¿será Gumer de la Peña una alternativa real frente a rivales curtidos en la política del Cesar, o solo un nombre más en la lista de aspirantes que buscan resonar en redes, sin fuerza suficiente para disputar un escaño en el Congreso?

