Lo que inicialmente se interpretó como un hito en la internacionalización de la marca colombiana Frisby, con la supuesta llegada de sus icónicos pollos fritos a España, rápidamente se tornó en un delicado litigio marcario. Una empresa española irrumpió en la escena anunciando su operación bajo el nombre «Frisby» y con una estética visual que guarda alarmantes similitudes con la identidad de la compañía originaria de Pereira. Esta acción, percibida por gran parte del empresariado colombiano como un intento de apropiación indebida, ha desatado una batalla legal en la que la reputación y el prestigio construido durante casi medio siglo por Frisby Colombia están en juego.
En el transcurso de esta controversia diversas empresas colombianas han manifestado públicamente su apoyo a la marca pereirana. A través de mensajes creativos y contundentes en redes sociales, estas compañías han expresado su solidaridad y defensa de la originalidad y el patrimonio nacional.
Entre las empresas que han mostrado su respaldo a Frisby se encuentran competidores directos como KFC Colombia, Presto, y Buffalo Wings, quienes han utilizado sus plataformas digitales para enviar mensajes de aliento y destacar la autenticidad de la marca colombiana. Otras reconocidas marcas de diversos sectores también se han sumado a esta ola de apoyo, incluyendo a Oma, Alpina, Qbano, Crepes & Waffles, Fedepanela, Andrés Carne de Res, Kokoriko, Miniso Colombia, la Federación de Cafeteros de Risaralda, Aguardiente Amarillo de Manzanares, Popsy, Animals (tienda de mascotas), JetSmart Colombia, Carulla, Pan-pa-ya, y el centro comercial Pereira Plaza. Incluso el gremio de los comerciantes, Fenalco Nacional, se unió a las voces de apoyo.
Estos mensajes de solidaridad han resonado en la opinión pública, generando un sentimiento de unidad en defensa de una marca colombiana emblemática.

