En la madrugada de este viernes falleció Rosa Durán Porto, esposa del reconocido compositor guajiro Alberto «Beto» Murgas, tras una larga lucha contra un cáncer invasivo. Esta compartió su vida junto a Murgas y dedicó sus últimos años a dirigir y habitar el Museo del Acordeón en Valledupar, un importante espacio cultural que celebra la historia y evolución técnica del acordeón en la música vallenata.
Este lugar ubicado en el barrio San Joaquín de Valledupar, alberga una valiosa colección de más de 80 ejemplares de acordeones, y fue declarado Referente Cultural por el Parlamento Andino el año pasado.
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Por su parte, en las redes sociales del Museo del Acordeón se le rindió un homenaje a Rosa tras su fallecimiento. En la publicación se compartió una fotografía de esta en su juventud, acompañada del mensaje: «Gracias a todos por sus sentimientos de solidaridad. Se nos fue Ocha». Este cariñoso apelativo refleja el afecto con el que la conocían familiares y amigos cercanos.
Durán Porto fue un pilar fundamental para el maestro Murgas, no solo en lo personal, sino en la construcción y mantenimiento de este espacio único.
Rosa Durán fue una compañera inseparable de Beto Murgas, quien dirige el Museo del Acordeón de Valledupar. Allí, ella recibía a los visitantes con una sonrisa, destacándose por su amabilidad y buen corazón.

