
Conoce la historia de Rosa Omery Quintero y Gelba Lucía Payares, dos hermanas de Valledupar que luchan contra la pobreza, la enfermedad y las dificultades sin perder la fe ni la esperanza.
Hay historias que nos recuerdan que, incluso en medio de las mayores dificultades, hay personas que no pierden la fe ni las ganas de seguir adelante.
Rosa Omery Quintero y Gelba Lucía Payares son dos hermanas que enfrentan la vida juntas. Viven en una humilde vivienda construida con tablas y zinc, levantada sobre las paredes de vecinos en el barrio El Páramo en Valledupar. Cuando llueve, el agua se filtra por el techo y moja la cama, sus pocas pertenencias y el lugar que llaman hogar.
A esto se suman las deudas por los servicios públicos y la difícil situación de salud de Gelba, quien enfrenta una enfermedad terminal. Además, uno de los medicamentos que necesita para su tratamiento no es suministrado por la EPS, por lo que su hermana debe salir a pedir ayuda para conseguirlo.
Y aun así, no se rinden.
Con una fe que conmueve, dicen:
“Le damos gracias a Dios porque, aunque nuestra casa es muy humilde, tenemos dónde vivir.” 🙏
Rosa también confiesa, con lágrimas en los ojos:
“Estoy olvidada de mi hijo, pero Dios de mí no.”
Y cuando le preguntan qué es lo más valioso que tiene, responde sin dudar:
“Gelba es mi compañera y estoy feliz con ella.”
Su historia habla de resiliencia, de fe y del amor de dos hermanas que, pese a las dificultades, siguen encontrando motivos para agradecer.
Su ejemplo nos recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, la esperanza y la gratitud pueden ser más fuertes que la adversidad.
Después de conocer el testimonio de Rosa y Gelba, ¿qué es lo que más valoras hoy en tu vida?
Una historia de resiliencia que conmueve a Valledupar
También te puede interesar: El miedo no es a la muerte, es a la última ausencia










