La aeronave C-130 Hércules FAC 1016, accidentada en Puerto Leguízamo (Putumayo) el pasado 23 de marzo de 2026, no contaba con seguro vigente, según advirtió la Contraloría General de la República.
El hallazgo de la Contraloría pone en evidencia una grave falla en la gestión del riesgo dentro del sector defensa, ya que la ausencia de una póliza limita la transferencia del riesgo y obliga al Estado a asumir directamente los costos derivados del siniestro, incluyendo posibles indemnizaciones.
De acuerdo con la Contraloría, este caso no es aislado. Un análisis más amplio reveló que apenas el 19 % de las aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana están aseguradas, lo que refleja una brecha significativa en la cobertura de riesgos y expone el patrimonio público a eventuales afectaciones económicas.
Aunque el presupuesto del sector defensa ha aumentado en los últimos años, la Contraloría advierte que estos recursos no han sido suficientes para cubrir necesidades estructurales como mantenimiento, modernización tecnológica y fortalecimiento de la gestión del riesgo. Además, persiste un desequilibrio entre el gasto de funcionamiento y la inversión, lo que limita la capacidad operativa.
Contraloría alerta baja cobertura de aeronaves
El informe también alerta sobre riesgos fiscales de gran magnitud, como el pasivo pensional de la Fuerza Pública, que podría superar los 140 billones de pesos. A esto se suman inconsistencias en la valoración del riesgo de las aeronaves, con subestimaciones en zonas de alta exposición y sobreestimaciones en contextos menos críticos.
Ante este panorama, la Contraloría anunció seguimiento especial a las acciones del sector defensa y reiteró el llamado a fortalecer el aseguramiento de activos estratégicos, mejorar la planeación y garantizar la sostenibilidad financiera.
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